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La reciente ofensiva de la Fuerza Pública colombiana contra las estructuras del narcotráfico ha generado una fractura en la relación entre las disidencias de las Farc y los carteles mexicanos, sus principales compradores de cocaína. Grandes incautaciones en el suroccidente del país han afectado el flujo de droga hacia el exterior y han puesto en riesgo la lucrativa alianza entre estos grupos criminales.
Golpes a la estructura narcotraficante
El viernes 21 de marzo, operativos simultáneos en los departamentos de Cauca y Nariño llevaron a la incautación de grandes cargamentos de cocaína y la destrucción de laboratorios clandestinos. En zona rural de Cumbal, Nariño, soldados del Grupo de Caballería Mecanizado N.º 3, con apoyo de la Policía Nacional y el Ejército de Ecuador, desmantelaron un complejo de procesamiento de cocaína que tenía la capacidad de producir mensualmente hasta 1,5 toneladas de estupefacientes. Durante la operación, fueron incautadas 2,5 toneladas de cocaína en proceso de secado, junto con 530 kilogramos de pasta base de coca y grandes cantidades de insumos químicos utilizados en su elaboración.
Ese mismo día, en el municipio de El Tambo, Cauca, otra operación militar resultó en la confiscación de dos toneladas adicionales de cocaína, además de 7.700 galones de insumos líquidos y 130 kilogramos de insumos sólidos.
Tensión con los carteles mexicanos
Según información de inteligencia militar, los narcotraficantes colombianos, liderados por Néstor Gregorio Vera Fernández, alias «Iván Mordisco», estaban preparando el envío de estos cargamentos hacia Ecuador, donde serían recibidos por miembros del Cartel de Sinaloa y del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Con estas incautaciones, se estima que al menos 6,5 toneladas de cocaína destinadas a estos grupos fueron interceptadas, lo que ha generado tensiones dentro de la estructura criminal.
El general Federico Mejía, comandante de la Tercera División del Ejército Nacional, reveló que la situación ha provocado una crisis en la relación comercial entre las disidencias de las Farc y los narcotraficantes mexicanos. «Estos grupos criminales ya habían comercializado esta producción y contaban con los ingresos. Ahora, al no cumplir con sus compromisos, están en riesgo de perder estos contactos», indicó el alto oficial.
A esta problemática se suma la incautación de 32 kilogramos de morfina, un derivado de la amapola con un valor estimado de 1.800 millones de pesos colombianos, lo que habría sido el primer envío de este tipo de droga por parte de la estructura de «Mordisco» a los carteles mexicanos.
Operaciones en curso y apoyo internacional
Las disidencias han sufrido importantes golpes en su estructura financiera y operativa. El general Mejía aseguró que la recuperación del control de territorios estratégicos, como El Plateado, en el departamento del Cauca, ha sido fundamental en la lucha contra estos grupos. «Perder El Plateado fue mortal para ellos. Ahora, avanzamos hacia otras zonas donde las comunidades ya no están dispuestas a respaldar sus actividades criminales», afirmó.
Adicionalmente, el comandante reveló que la Fuerza Pública ha fortalecido su inteligencia militar con apoyo de los Estados Unidos, lo que ha permitido identificar a los principales cabecillas de estas estructuras delictivas. Entre ellos se encuentran alias «Kevin», la mano derecha de «Iván Mordisco», así como alias «Giovanny» y alias «Tabares».
En el caso de la estructura de «Tabares», las intervenciones recientes han reducido su capacidad operativa en un 90 %, y al menos 47 de sus miembros han sido sometidos a la justicia.
Un golpe sin precedentes al narcotráfico
El impacto de estas operaciones en la economía del narcotráfico ha sido considerable. La destrucción de laboratorios y la incautación de toneladas de cocaína representan una pérdida estimada en decenas de millones de dólares para las disidencias y sus aliados en México. Además, la posibilidad de perder el respaldo de los carteles mexicanos podría significar una reconfiguración del narcotráfico en la región.
El gobierno colombiano, en colaboración con organismos internacionales, continuará con las operaciones de inteligencia y los despliegues militares para debilitar a estas estructuras criminales. «Seguiremos golpeando sus finanzas y su capacidad de operación. No vamos a permitir que el narcotráfico siga controlando territorios en nuestro país», concluyó el general Mejía.
Con esta nueva fase ofensiva, el panorama para las disidencias de las Farc y su relación con los carteles mexicanos parece complicarse aún más, lo que podría significar un punto de quiebre en la dinámica del narcotráfico en Colombia.





