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El precio del ACPM y su impacto en la economía nacional
El reciente aumento en el precio del ACPM a $10.536 por galón ha generado una ola de reacciones en el sector transporte y en la economía en general. Fedetranscarga ha calificado este incremento como un incumplimiento del Gobierno Nacional frente al acuerdo alcanzado en septiembre pasado, cuando se pactó congelar el precio del diésel hasta definir una nueva fórmula de fijación de precios.
Arnulfo Cuervo, presidente de Fedetranscarga, ha expresado su inconformidad con la decisión, asegurando que el aumento se debe a un decreto que establece un alza de $35 por galón como ingreso adicional para Ecopetrol. Con un consumo diario de 5,8 millones de galones de diésel en el país, esta medida representaría ingresos adicionales por más de $435.000 millones para la petrolera estatal. Sin embargo, la preocupación de los transportadores radica en el impacto directo que este aumento tendrá sobre los costos operativos y, por ende, sobre el precio de los productos transportados.
El dilema del precio del diésel en Colombia
Uno de los puntos más controversiales en esta discusión es el hecho de que el precio del diésel en Colombia se fija con base en referencias internacionales, particularmente en el mercado del Golfo de México, a pesar de que el 97% del combustible consumido en el país se produce y refina localmente en las plantas de Cartagena y Barrancabermeja.
Cuervo sostiene que el precio debería reflejar las condiciones de producción interna y no depender de mercados externos que no impactan directamente en la producción colombiana. Según el gremio transportador, este modelo de fijación de precios es injustificado y afecta de manera directa la competitividad del sector.
El impacto en los costos de operación y la inflación
Según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el combustible representa el 40,2% de los costos operativos en el sector transporte. Cualquier variación en su precio se traduce en un encarecimiento del costo de los productos transportados, afectando tanto el comercio exterior como el consumo interno y la seguridad alimentaria.
Además, el impacto se reflejará en el índice de inflación y en el poder adquisitivo de los ciudadanos. Un incremento en los costos de transporte inevitablemente eleva el precio final de los productos básicos, reduciendo el poder de compra de los colombianos y aumentando la presión inflacionaria en un momento económico complejo.
Un llamado al Gobierno y la necesidad de soluciones estructurales
Ante este panorama, Fedetranscarga ha instado al Gobierno a retomar las mesas de diálogo y definir una fórmula de fijación de precios que tenga en cuenta la realidad del país. Sin embargo, el proceso se encuentra estancado debido a la reciente rotación de ministros en las carteras de Hacienda y Minas.
La última reunión con el Ministerio de Hacienda se llevó a cabo el pasado 29 de enero, y desde entonces, las mesas de trabajo están suspendidas. Cuervo advierte que el retraso en la toma de decisiones afecta gravemente al sector y a la economía en general.
El problema del ACPM y su precio es solo un reflejo de una problemática más profunda: la falta de políticas claras y sostenibles en materia de energía y transporte. La falta de infraestructura adecuada, la ausencia de un modelo eficiente de transporte multimodal y la dependencia del transporte de carga por carretera son factores que siguen generando ineficiencias y costos elevados.
La solución no está solo en congelar o subir los precios del diésel. Se requiere una política integral que contemple subsidios focalizados, incentivos para la renovación de flotas de transporte y el desarrollo de alternativas energéticas que permitan reducir la dependencia de los combustibles fósiles. De lo contrario, el país seguirá enfrentando ciclos de crisis en los que el sector transporte y la economía en general serán los principales afectados.





