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La Aviación del Ejército colombiano atraviesa una crisis que amenaza con paralizar sus operaciones estratégicas. Con helicópteros varados, repuestos imposibles de conseguir y un presupuesto que apenas cubre un tercio de lo necesario, la capacidad aérea del país corre serio riesgo de quedarse en tierra.
Actualmente, la Aviación del Ejército cuenta con 116 aeronaves, de las cuales 96 son helicópteros. Solo ocho de los 19 MI-17 —helicópteros de fabricación rusa— están operativos, mientras que el resto permanece inmovilizado por sanciones internacionales y problemas contractuales que podrían implicar la pérdida de 16 millones de dólares. Los UH-60 Black Hawk, columna vertebral de las operaciones aéreas, solo tienen 24 unidades plenamente operativas de 49 disponibles.
El presupuesto anual destinado a la flota es de 430.000 millones de pesos, lejos de los 1,3 billones requeridos para cubrir mantenimiento y horas de vuelo. Esta brecha ha limitado la disponibilidad aérea a 23.900 horas al año, menos de la mitad de las 50.000 horas proyectadas, y pone en riesgo misiones críticas, desde apoyo en combates hasta evacuación de heridos.
La situación se agrava con la próxima retirada de 32 aeronaves entre 2026 y 2030, que cumplirán su vida útil sin que se haya aprobado un presupuesto para su reemplazo, estimado en 4,86 billones de pesos adicionales. Entre ellas se encuentran los Huey II y el Antonov 32, piezas clave para transporte de personal y carga.
Fuentes de Aviación Ejército alertan que, si no se toman decisiones inmediatas sobre la renovación de la flota, Colombia podría perder en pocos años su principal capacidad aérea en zonas de guerra y emergencias. Aunque los estudios técnicos y las alternativas de compra están listos, la falta de asignación presupuestal mantiene a la flota en riesgo.
“Si seguimos esperando, vamos a llegar al punto en que nos quedemos sin helicópteros y no tengamos el reemplazo a la mano. Y eso sí, es preocupante”, advierte un oficial del Ejército.
La crisis pone en evidencia que la Aviación del Ejército necesita no solo recursos, sino decisiones urgentes para garantizar que sus aeronaves sigan cumpliendo misiones estratégicas y humanitarias en todo el territorio nacional.





