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junio 5, 2025Mancuso y otros 15 exjefes paramilitares acusan al Gobierno Petro de incumplir compromisos
Una fractura interna en el proceso de paz total promovido por el Gobierno de Gustavo Petro quedó al descubierto este jueves, tras la decisión de 16 exjefes paramilitares —entre ellos Salvatore Mancuso, Rodrigo Tovar Pupo y alias ‘Don Berna’— de suspender su rol como gestores de paz.
En una carta dirigida al presidente Petro, los firmantes denunciaron que la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OCCP), liderada por Otty Patiño, ha puesto «trabas» y ha incumplido compromisos adquiridos desde el inicio del proceso. La misiva, de tres páginas, califica los nombramientos como “meramente simbólicos” y sin respaldo real por parte del Gobierno.
“La realidad demostró que estas designaciones jamás tuvieron intención o compromiso real para materializarlas”, afirman los firmantes.
Falta de garantías y bloqueos institucionales
Según los exjefes paramilitares, la OCCP habría bloqueado la interlocución efectiva y desatendido los avances en la mesa de Ralito, donde se han venido intentando cerrar capítulos clave del conflicto armado. La suspensión del encargo se da tras varios meses de lo que ellos llaman una gestión sin recursos, sin respaldo logístico ni garantías jurídicas.
Entre los firmantes también figuran nombres conocidos por su pasado criminal: Carlos Mario Jiménez (alias Macaco), recientemente condenado a 20 años de prisión; Hernán Giraldo Serna, condenado por abuso sexual de menores; y Fredy Rendón Herrera, alias el Alemán.
Aportes truncados y desconfianza creciente
Uno de los más activos en el proceso ha sido Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’, quien desde una cárcel en Carolina del Norte (EE. UU.) venía haciendo aportes importantes en la búsqueda de desaparecidos en lugares como La Escombrera, en Medellín. Sin embargo, incluso esas gestiones habrían sido ignoradas o frenadas, lo que alimentó la decisión colectiva de dar un paso al costado.
“Hay un enemigo interno en la paz total”, afirmaron varios de los excomandantes en conversaciones reservadas, en alusión directa a los bloqueos burocráticos dentro del mismo Gobierno.
La ruptura deja en evidencia uno de los puntos más críticos del ambicioso proyecto de “paz total” del presidente Petro: sin una institucionalidad comprometida y sin garantías reales, incluso los actores más polémicos del conflicto sienten que sus esfuerzos no tienen eco.
Un proceso en pausa
Por ahora, la relación entre los exjefes paramilitares y el Alto Comisionado queda suspendida. Queda por verse si esta pausa se convierte en ruptura definitiva o si el Gobierno logrará recomponer las confianzas y retomar el diálogo con quienes, pese a su pasado criminal, siguen siendo piezas clave en el camino hacia la verdad y la reconciliación.





