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febrero 18, 2026El Candidato Mudo: ¿Estrategia maestra o desprecio por el debate público?
En el ajedrez electoral colombiano, donde el ruido y la sobreexposición suelen ser la norma, la figura de Iván Cepeda empieza a emerger como un fenómeno que desafía todos los manuales de comunicación política tradicional. Mientras el resto de los aspirantes se baten en duelos de etiquetas en X (antes Twitter) y buscan desesperadamente un espacio en el «prime time» de los medios masivos, Cepeda ha optado por el camino inverso: la invisibilidad estratégica.
La política del silencio
Se le ha llamado el «candidato mudo» o el «candidato fantasma», pero detrás de esa ausencia mediática hay una arquitectura de campaña que merece ser diseccionada. Cepeda no está en las entrevistas, no satura su ecosistema digital con una parrilla de contenidos propia y sus apariciones en plazas públicas son, por decir lo menos, quirúrgicas.
Esta «cuarentena mediática» no parece ser un error de cálculo, sino una apuesta por la tercerización del mensaje. En un giro poco convencional, la campaña de Cepeda no la hace Cepeda; la hacen sus «teloneros».
Los engranajes de la maquinaria
¿Cómo logra un candidato puntear en las encuestas sin estar presente? La respuesta reside en tres pilares:
El Gobierno Nacional: La gestión del presidente Petro actúa como el principal motor de visibilidad indirecta.
Las Bases Sociales: Una estructura orgánica y militante que no necesita de grandes discursos en tarima para movilizarse.
La Maquinaria Gobernista: Ese tejido político que ya está «enquistado» y que trabaja silenciosamente en el territorio.
¿Un modelo sostenible?
La pregunta que nos hacemos los estrategas es si esta fórmula tiene fecha de caducidad. Hacer campaña «sin candidato» funciona mientras el debate sea ideológico y abstracto. Sin embargo, el calendario electoral tiene un punto de inflexión ineludible: el 9 de marzo.
Una vez que el tarjetón sea una realidad física y la campaña arranque «de veras», el fenómeno Cepeda se enfrentará a la prueba de fuego. ¿Podrá una sombra sostener el peso de una votación real? ¿Es posible gobernar o liderar desde la discreción absoluta cuando la ciudadanía empiece a exigir respuestas directas y no a través de intermediarios?
Por ahora, Cepeda es una anomalía exitosa. Ha logrado lo que muchos envidian: relevancia sin desgaste. Pero en política, el silencio puede ser interpretado como sabiduría o como vacío. El tiempo dirá si estamos ante una nueva forma de comunicación política o simplemente ante un candidato que confía tanto en su estructura que ha olvidado que, al final del día, la gente vota por personas, no solo por símbolos.





