
Fuerzas Militares enfrentan déficit crítico en mantenimiento de aeronaves
noviembre 10, 2025
Emboscada del ELN a gobernador de Arauca: Ejército intervino y evitó tragedia
noviembre 11, 2025El tren que perdió el Valle: mezquindad política y desinformación en vía libre
El Valle del Cauca perdió mucho más que un proyecto de transporte: perdió una oportunidad histórica de integración, desarrollo y liderazgo regional.
El Tren de Cercanías —una iniciativa que lleva más de una década en estudios, concertación y maduración técnica— fue frenado por el Gobierno Nacional bajo el argumento de “falta de condiciones”. En realidad, lo que hubo fue falta de voluntad política.
Y peor aún: una parte de la dirigencia vallecaucana, incluidos varios congresistas afines al petrismo, ha preferido lavarse las manos antes que asumir la defensa real de su territorio.
1️⃣ Un tren maduro, no improvisado
Durante los gobiernos de Santos y Duque se avanzó en estudios, diseños y concertación. Es falso decir que antes “no quisieron hacerlo”. El proyecto recién alcanzó su punto de madurez técnica y financiera en 2025, listo para ser cofinanciado bajo la Ley de Metros y con certificación del Ministerio de Hacienda.
La Gobernación y la Alcaldía de Cali cumplieron con todos los requisitos fiscales y presupuestales. No hacía falta ninguna ley adicional ni trámite nuevo: el convenio podía firmarse en octubre.
Lo único que faltó fue una firma. La del presidente Gustavo Petro.
2️⃣ La desinformación como herramienta política
Mientras el proyecto avanzaba en la institucionalidad, un relato paralelo —fabricado desde bodegas digitales y portavoces ideológicos— empezó a circular con fuerza.
Se habló de corrupción, de adjudicaciones “a dedo”, de presiones indebidas y de supuestos vacíos legales. Todo falso.
El Tren de Cercanías tiene un ente gestor vigilado por la Contraloría, Procuraduría, DNP y FDN, con control ciudadano abierto. Nadie podía “manejar la plata a dedo”.
Pero el daño ya estaba hecho: la narrativa de sospecha fue el argumento perfecto para justificar la inacción del Gobierno.
3️⃣ El silencio cómplice de los representantes del Valle
Quizá lo más indignante es el silencio —y en algunos casos, la complacencia— de los congresistas del Valle que respaldan al Gobierno.
En lugar de defender el proyecto de su región, repitieron los eslóganes de las bodegas, acusando a su propia Gobernadora y al Alcalde de Cali de “presionar” o “politizar” la obra.
Con su tibieza, le dieron al presidente la excusa que necesitaba para incumplir, y hoy los vallecaucanos pagan el precio: dos años más de espera, miles de empleos postergados y una ciudad atrapada en el trancón.
4️⃣ Un doble rasero evidente
Mientras Cundinamarca y Bogotá recibieron más de 15 billones de pesos en cofinanciaciones para proyectos similares, al Valle se le negó su tren.
¿El motivo? Político.
Se dijo que el Gobierno debía “priorizar” porque la bancada del Valle no aprobó la ley de financiamiento. Pero el Tren de Cercanías no dependía de esa ley, ni requería recursos adicionales.
Era pura revanchismo político disfrazado de moralismo.
5️⃣ Lo que el Valle necesita ahora
El tren no es de Petro, ni de Dilian, ni de Eder.
Es del Valle del Cauca.
Y si algo dejó claro este episodio es que mientras los líderes locales antepongan su lealtad partidista al bienestar regional, el Valle seguirá perdiendo trenes, literal y figuradamente.
El Gobierno Nacional falló al incumplir su palabra.
Pero los representantes y senadores del Valle fallaron aún más al no tener el coraje de exigir lo que por ley y justicia le corresponde a su tierra.
Porque cuando una región se divide, el poder central gana.
Y cuando el silencio sustituye la verdad, la mentira termina siendo política de Estado.





