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febrero 17, 2026Escándalo en el Fomag: Fiscalía investiga millonarios desembolsos pese a fallos judiciales en contra
La tragedia de ser maestro en Colombia no termina cuando se suelta la tiza; apenas comienza cuando se intenta cobrar la jubilación. Lo que está pasando en el Fomag ya no es «desorden administrativo» ni «curva de aprendizaje» del nuevo modelo de salud. Eso es un eufemismo barato. Lo que hay aquí es un asalto a plena luz del día al patrimonio de los educadores, y tiene nombres propios que hoy esquivan la mirada: Daniel Rojas y Magda Gisselle Acosta.
Es indignante. Mientras un profesor de 70 años madruga a hacer una fila eterna por una caja de losartán que nunca llega, la Fiduprevisora —bajo el mando de Acosta— se dio el lujo de repartir 23.000 millones de pesos en pagos irregulares. No fueron errores de un centavo; fueron desembolsos a personas que tenían fallos judiciales en contra. Es decir, el fondo sabía que no debía pagar, pero la plata salió como si el erario fuera un cajero automático sin dueño.
¿Dónde estaba el Ministro Daniel Rojas mientras esto ocurría? Como presidente del Consejo Directivo del Fomag, su responsabilidad no es solo dar discursos sobre justicia social en X (antes Twitter), sino cuidar que la plata de los maestros no se fugue por las alcantarillas de la burocracia. Hoy, tanto el Ministro como la presidenta de la Fiduprevisora están bajo la lupa de la Fiscalía y la Procuraduría. Y tienen que estarlo.
La «dignificación» de la que tanto habla este Gobierno se queda en papel mojado cuando se descubre una red de abogados, funcionarios y beneficiarios que, al parecer, orquestaron un saqueo sistemático. No se puede hablar de cambio cuando las viejas mañas de los fallos amañados y los giros indebidos siguen vivas bajo nuevas administraciones.
El magisterio está cansado. Cansado de que Fecode mire para otro lado cuando sus aliados están en el poder y cansado de que la salud de los docentes sea el experimento fallido de cada semestre. La pregunta para Rojas y Acosta es simple: ¿Es incapacidad técnica o es algo peor? Porque en un país serio, un desfalco de 23.000 millones en el sector más sensible de la sociedad ya habría costado cabezas.
La deuda con los maestros no es con promesas de «mesas de diálogo». Es con la cárcel para los que se robaron la plata y con la renuncia de quienes, por omisión o ineptitud, permitieron que el Fomag se convirtiera en un botín.





