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Colombia pierde otro gigante del petróleo: Shell anuncia su retiro
En medio de una coyuntura energética marcada por el déficit de gas, la transición energética y la incertidumbre sobre nuevos contratos de exploración, una nueva salida sacude al sector de hidrocarburos colombiano. Shell, una de las petroleras más importantes del mundo, ha iniciado el proceso de retirada de sus operaciones en el país.
La empresa, que actualmente mantiene una participación del 50 % en varios bloques de exploración costa afuera en el mar Caribe –entre ellos Fuerte Sur, Purple Angel y COL-5–, está negociando la venta de estos activos, compartidos con Ecopetrol. Así lo confirmaron fuentes cercanas al proceso a Valora Analitik, en lo que se convierte en un nuevo capítulo de la reconfiguración del mapa energético nacional.
¿Por qué se va Shell?
La salida de Shell no responde a una falta de hallazgos. De hecho, la zona cuenta con pozos exitosos como Gorgon-1, Gorgon-2, Purple Angel-1 y Kronos-1, que confirman la existencia de una provincia gasífera en el sur del Caribe. Sin embargo, el tamaño y rentabilidad del proyecto conocido como KGG no cumplen con las expectativas globales de Shell, cuyo enfoque está centrado en proyectos de mayor escala y rentabilidad, como Sirius, operado por Petrobras.
“El tema no es que no haya gas, sino que el volumen es relativamente pequeño para una compañía del tamaño de Shell. Esto es un ‘proyectito’ para ellos”, indicó una fuente experta del sector.
Shell ha reorientado su estrategia global hacia el gas natural licuado (LNG), un mercado donde tiene fuerte presencia y ventajas competitivas. Sus inversiones recientes han priorizado infraestructura para la producción y exportación de LNG, por lo que mantener proyectos que no están alineados con esa hoja de ruta ya no es rentable.
¿Qué pasará con los activos?
Todo indica que Ecopetrol, como socio en los bloques, podría adquirir el 50 % que dejará Shell mediante derecho preferente. Este escenario ya se vio con la salida de Repsol en campos del Meta, lo que sugiere una posibilidad real para que la petrolera estatal fortalezca su rol en el Caribe colombiano.
Sin embargo, el futuro del gas encontrado en KGG dependerá de resolver un gran reto logístico: llevarlo hasta el interior del país. Actualmente, se evalúa la reconversión del Oleoducto de Colombia en un gasoducto, pero la viabilidad técnica, legal y económica del proyecto aún está en análisis.
Además, la construcción de una infraestructura dedicada, como un nuevo gasoducto o una planta flotante de licuefacción, supone inversiones millonarias que podrían posponer la entrada en operación de estos recursos.
¿Una oportunidad o un retroceso?
Pese a la salida de Shell, expertos coinciden en que esto no significa el fin del proyecto. Las reservas allí siguen siendo estratégicas para la seguridad energética del país y su transición hacia fuentes más limpias. Todo dependerá de si Colombia puede consolidar la infraestructura necesaria para aprovecharlas.
“El proyecto no está muerto. Shell se va, pero eso no significa que no haya gas ni potencial. El desafío está en cómo y cuándo llevar ese gas a donde se necesita”, concluyó la fuente.
Mientras tanto, el Gobierno y Ecopetrol deberán tomar decisiones clave sobre el futuro energético del país en un escenario cada vez más desafiante.





