
Ataque a Miguel Uribe: capturan a alias ‘El Costeño’, articulador del plan criminal
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julio 6, 2025Alias ‘El Costeño’, capturado con pruebas clave que lo vinculan al intento de homicidio
En una calle anodina del barrio El Muelle, en el occidente de Bogotá, una puerta se abrió en la madrugada del 5 de julio. No fue Elder José Arteaga Hernández —alias ‘El Costeño’— quien respondió al llamado de los comandos especiales de la Policía. Fue una adolescente de unos 16 años quien, somnolienta y confundida, preguntó: “¿Qué está pasando?”. A los pocos minutos, el hombre más buscado de la semana lloraba en silencio en el segundo piso, sorprendido en su escondite por el Grupo de Operaciones Especiales (GOES). Apenas alcanzó a balbucear: “¿Qué pasó?”. La respuesta fue breve, seca y definitiva: “Usted ya sabe”.
Este no es un caso más. Esta es la historia del presunto cerebro detrás del atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay, uno de los más ruidosos intentos de homicidio político de los últimos años en Colombia. Y la caída de ‘El Costeño’ puede ser apenas la primera ficha de una estructura criminal más amplia, que parece operar como una empresa tercerizada de violencia en las sombras de la capital.
De Engativá a San Pedro de Urabá: un prontuario que creció en silencio
Alias ‘El Costeño’, oriundo de San Pedro de Urabá (Antioquia), no es un improvisado. Tiene 41 años y un prontuario que se remonta a más de dos décadas. Participó en el Grupo Delincuencial Común Organizado ‘La Zaga’, con operaciones en Engativá, y sobre sus hombros pesan antecedentes por homicidio, tráfico de armas, narcotráfico y hurto.
Pero esta vez su nombre saltó a los titulares por algo más grave: las autoridades creen que fue quien compró el arma, contrató al sicario de 15 años que disparó contra el vehículo de Uribe y coordinó a los otros implicados, entre ellos ‘El Veneco’ y ‘Gabriela’, ya capturados.
El rastro en el garaje, la pista en el celular
Cuando los agentes irrumpieron en la vivienda cercana al aeropuerto El Dorado, hallaron lo que parece una postal de una doble vida. Un Renault Logan color beige Cendre, tres motocicletas, documentos dispersos y un celular que ahora es oro para los investigadores. El carro, curiosamente, no era suyo, sino de un empresario que pagaba por usar el garaje. La vivienda tampoco le pertenecía, pero estaba a escasos metros de una casa donde aún viven parientes suyos. Una coartada bien construida… hasta que alguien habló.
¿Quién lo entregó? El precio de una traición
Fuentes de inteligencia aseguran que la captura no fue producto de un simple seguimiento. Hubo delación. Alguien —quizás de su entorno— entregó su ubicación a cambio de los 300 millones de pesos ofrecidos como recompensa. Lo confirmó un familiar al diario El Tiempo: “Sabemos que alguien lo delató por la recompensa”. El general Carlos Fernando Triana, director de la Policía Nacional, ya evalúa si se pagará esa suma.
La traición duele más cuando viene de dentro. Y para un hombre que logró moverse durante años por los márgenes de la ley, vivir escondido con una hija adolescente como único punto de contacto fue quizás su último intento de mimetizarse. Pero el cerco ya estaba cerrado.
El atentado que sacudió al país
El atentado contra Miguel Uribe no fue un hecho aislado. En medio de una campaña electoral tensionada, con múltiples denuncias de amenazas y violencia, la emboscada al senador marcó un punto de quiebre. El ataque, ejecutado por un menor de edad, destapó una red operativa que recuerda a los viejos métodos del paramilitarismo urbano: reclutamiento, sicariato y silencio. Por eso la captura de alias ‘El Costeño’ es, según la Fiscalía, un punto de inflexión.
Deicy Jaramillo, directora de Seguridad Territorial, fue clara: “La evidencia hallada permitirá mapear otros miembros de la estructura, que operan en distintos niveles dentro de la organización criminal”. Esto no se acaba aquí. Apenas comienza.
El verdadero botín: su celular
Si algo saben los investigadores es que, en el mundo criminal actual, el celular no es solo un medio de comunicación. Es el archivo. La caja negra. El rastro digital de cada paso, cada contacto, cada orden. Lo que aparezca en el teléfono de ‘El Costeño’ podría ser la llave para identificar a los autores intelectuales del atentado, descubrir a quienes financiaron la operación y, quizás, desnudar alianzas incómodas entre crimen y política.
Epílogo: lágrimas y cadena perpetua
Cuando ‘El Costeño’ lloró frente a los agentes, tal vez no fue por miedo al juicio. Tal vez fue por lo que viene. Por los nombres que sabe que están grabados en su celular. Por las lealtades rotas. Por la traición que lo tumbó. O, quizás, por su hija, la adolescente que abrió la puerta y vio cómo la policía se llevaba al hombre que, en su casa, simplemente era «su hermano».
La justicia empieza a cerrar el círculo. Pero detrás de este caso hay mucho más que un capturado. Hay una red. Hay una estructura. Y hay una pregunta que sigue en el aire: ¿Quién dio la orden?





