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enero 15, 2026Petro insiste en que el aumento del salario mínimo no sube los precios, mientras el mercado hace sus propios ajustes
El presidente Gustavo Petro volvió a salir en defensa del aumento del salario mínimo para 2026, fijado en 23,7%, al asegurar que la medida no ha generado presiones inflacionarias y que, por el contrario, los precios de los alimentos y los costos de producción se mantienen estables. Sin embargo, distintos sectores económicos y consumidores ya reportan incrementos en bienes y servicios básicos.
En una intervención de aproximadamente 15 minutos la noche del miércoles, el mandatario rechazó los argumentos que vinculan el alza del salario mínimo con el encarecimiento del costo de vida. “¿De dónde sacan que el salario sube los precios, cuando los alimentos están estables?”, cuestionó Petro, al insistir en que no existe una relación automática entre mayores salarios y aumento de la inflación.
Según el jefe de Estado, desde el inicio de su gobierno el salario mínimo real ha aumentado cerca de 18% sin que ello se haya traducido en mayores precios. Como respaldo, citó cifras del Índice de Precios al Productor (IPP), que muestran que entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025 los costos de producción registraron una variación anual de -0,3% y una caída acumulada de 2,63%. “Sube el salario real y baja el costo de producir en Colombia”, afirmó.
Petro también destacó que los precios de los alimentos, principal componente de la canasta familiar, se han mantenido estables tras la expedición del decreto. Citó reportes de Corabastos que indican que productos como el pollo no han registrado alzas significativas, salvo casos puntuales como el plátano y el arroz. Para el mandatario, las críticas al incremento salarial buscan “enfrentar pobres con pobres para que los trabajadores sigan ganando mal”.
Señales de aumento en el costo de vida
No obstante, fuentes del sector empresarial y monitoreos de mercado indican que el impacto del alza salarial ya comienza a sentirse en el bolsillo de los hogares. De acuerdo con un seguimiento realizado por EL COLOMBIANO, se han registrado incrementos en arriendos —hasta $40.000 en barrios populares— y ajustes en cuotas de administración que van desde $80.000 en estrato 4 hasta $250.000 en estrato 6.
En el sector de alimentos preparados, el gremio Acoga estima que los almuerzos tipo “corrientazo” han aumentado entre 11% y 12% a nivel nacional. A esto se suma el ajuste del 11,9% en las tarifas del Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá (Sitva), aplicado desde el fin de semana en el Área Metropolitana de Medellín. Aunque la entidad señaló que el incremento estuvo por debajo del alza del salario mínimo, reconoció que respondió al aumento de los costos operativos, incluidos nómina, combustible y mantenimiento.
En materia de inflación, persisten las advertencias. El grupo de Investigaciones del Banco de Bogotá proyecta una inflación anual de al menos 6,2% para 2026, por encima del 5,1% con el que cerró 2025.
Respaldo a la emergencia económica
Durante su intervención, el presidente también defendió la declaratoria de emergencia económica, adoptada tras el hundimiento de la Ley de Financiamiento en el Congreso. Petro explicó que, ante ese escenario, el Gobierno se vio obligado a endeudarse internamente a tasas cercanas al 13% para cumplir con sus obligaciones, lo que elevó el costo del servicio de la deuda.
Según el mandatario, la emergencia permitió imponer impuestos a “megarricos, dueños de monopolios y rentas especulativas” para fortalecer la capacidad de pago del Estado. Como resultado, el Gobierno logró una emisión externa por US$4.950 millones, con una demanda que superó en más de cuatro veces el monto ofrecido y una tasa promedio del 6%, inferior al 8% registrado tras la caída de la ley de financiamiento.
Para Petro, esta operación refleja una reducción del riesgo país y una señal de confianza internacional en la economía colombiana. “Eso se llama confianza en Colombia, en la economía colombiana, del mercado mundial”, concluyó, al asegurar que tanto el aumento del salario mínimo como la emergencia económica van “por la línea correcta” de la política económica.





