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¿Se definió la elección? La encuesta de Atlas Intel que encendió las alarmas en las campañas presidenciales
A menos de tres semanas para que Colombia defina su rumbo en las urnas, la más reciente radiografía demográfica de la encuestadora Atlas Intel para la Revista Semana ha dejado al descubierto las placas tectónicas sobre las que se asienta la actual campaña presidencial. Más allá de los discursos de tarima y las ruidosas disputas en redes sociales, los datos puros revelan una verdad incómoda para unos y esperanzadora para otros: la carrera entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda no se está jugando en la superficie, sino en las entrañas de una profunda reconfiguración socioeconómica y cultural.
El primer gran choque que expone la encuesta es de carácter biológico. Colombia asiste a una auténtica batalla generacional. Las cifras son contundentes: Iván Cepeda retiene con holgura el fortín histórico de la izquierda urbana, logrando un robusto 60,1% entre los jóvenes de 18 a 24 años, frente a un pálido 27% de su oponente. Sin embargo, el entusiasmo de la juventud parece estrellarse contra la pared de la madurez productiva. Al cruzar la barrera de los 35 años, el panorama se invierte drásticamente. De la Espriella domina con el 61,3% en el segmento de 35 a 44 años (la fuerza laboral más activa del país) y estira su ventaja a más de 32 puntos en el grupo de 45 a 59 años. Históricamente, este último tramo de la población registra índices de participación electoral mucho más altos que los jóvenes, lo que enciende las alarmas en el cuartel general de la izquierda.
El segundo fenómeno, quizás el más sorpresivo para los analistas tradicionales, viaja por cuenta del género y el bolsillo. Quienes predecían que el voto femenino se inclinaría de manera natural hacia los postulados progresistas erraron el cálculo. De la Espriella aventaja a Cepeda por casi 20 puntos entre las mujeres (54,7% frente a 35,5%), lo que sugiere que las banderas de la seguridad ciudadana, el orden institucional y la estabilidad económica familiar están encontrando un eco profundo en el electorado femenino.
Pero el dato verdaderamente disruptivo —aquel que rompe los manuales de la política criolla— es la ruptura de la barrera de clase. La premisa de que los sectores populares pertenecen por defecto a la izquierda ha quedado desmantelada:
En los hogares de ingresos más bajos, tradicionalmente esquivos para las corrientes de derecha, Abelardo de la Espriella se impone con un 53,9% frente al 41% de Iván Cepeda.
Al consolidar mayorías simultáneas en los estratos populares (53,9%), la clase media-alta (57,6%) y los ingresos altos (52,8%), el candidato de la derecha radical está logrando una coalición transversal que suele ser el preludio de victorias electorales incontestables. Cuando un proyecto político consigue conectar al empresario de la élite con el trabajador informal bajo una misma narrativa de certidumbre, el adversario se queda sin oxígeno discursivo.
Finalmente, el mapa geográfico termina de inclinar la balanza de la viabilidad. El Caribe se ha transformado en un tsunami político en favor del abogado costeño, otorgándole un demoledor 68,6% frente a un lejano 27,9% de Cepeda. Una diferencia de más de 40 puntos en la costa norte, sumada al control de la Región Central (57,6%), blinda las aspiraciones de De la Espriella. A Cepeda le queda el Pacífico como su principal bastión irreductible (53,7%) y una Amazonía/Orinoquía sumida en un empate técnico, pero estas geografías resultan insuficientes frente al peso demográfico del eje andino y caribeño.
Los números no mienten. Iván Cepeda sigue ganando en los sectores donde la izquierda ha sido fuerte por tradición: la juventud idealista y las periferias geográficas. Sin embargo, la paradoja de esta campaña es que Abelardo de la Espriella está ganando en los segmentos que realmente deciden las elecciones en Colombia: las mujeres, los mayores de 35 años, las regiones centrales, el Caribe y, sobre todo, un voto popular que parece haber priorizado la promesa de orden sobre la retórica del cambio. Los próximos 19 días dirán si esta tendencia es de cemento o si el progresismo guarda un último as bajo la manga.
Para profundizar en el análisis de estas mediciones y ver cómo se proyectan las alianzas de cara al balotaje, resulta de gran utilidad revisar el debate en vivo sobre la Encuesta Atlas Intel en Dos Puntos, donde varios panelistas desglosan el impacto de las cifras y los escenarios de orden público que enmarcan esta recta final.





