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julio 31, 2026"Le tenían miedo a su poder": La frase que desnuda el colapso moral del 'Cambio'
La frase de Armando Benedetti, revelada por la senadora Jennifer Pedraza, debería congelarle la sangre a cualquiera que haya creído en la promesa de un cambio ético en Colombia. Confesar en privado que evitaban confrontar a Juliana Guerrero porque «le tenían más miedo a su poder e influencia que a cualquier otra cosa» no es una simple anécdota de pasillo; es la radiografía exacta del colapso moral de un proyecto político. Que los hombres más curtidos del poder le temieran a una joven activista demuestra que la Casa de Nariño no construyó un gobierno, sino un feudo de intocables protegidos por el bolígrafo presidencial.
El progresismo colombiano llegó al poder con una supuesta superioridad moral como bandera. Se rasgaron las vestiduras durante décadas denunciando —con justa razón— las clientelas y los maletines del pasado. Sin embargo, ante el escándalo de las hermanas Guerrero, la respuesta inicial de sus filas fue el silencio corporativo y el blindaje. Esperaron a que los chats de WhatsApp, los audios de coimas de 200 millones de pesos y las denuncias por títulos falsos inundaran los medios para salir, de manera tardía y cobarde, a tomar distancia.
Este episodio desnuda la peor de las hipocresías: el pragmatismo selectivo. Para el progresismo criollo, la corrupción ajena es un crimen de Estado, pero la propia es un «error de juventud» o una «persecución mediática». Al callar por miedo a perder el favor del gobernante o por mantener la cuota burocrática, los sectores de izquierda demostraron que sus principios eran transables. Se mimetizaron tan rápido con las mañas tradicionales que olvidaron que la autocrítica era lo único que podía salvarlos.
El costo político de haberle entregado las llaves del Estado a personajes con semejantes alarmas judiciales apenas empieza a cobrarse. La historia se repite: el poder absoluto nubla la razón y el miedo a disentir destruye las democracias desde adentro. Si el proyecto del «cambio» termina devorado por los mismos vicios que prometió extirpar, no será por culpa de la oposición; será por la cobardía de una militancia que prefirió agachar la cabeza ante el poder de las sombras.





