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El calendario político marca el 2025 como el punto de partida oficial de la carrera presidencial que definirá el sucesor de Gustavo Petro en la Casa de Nariño. Este año será crucial para los precandidatos, partidos y movimientos que aspiren a influir en el panorama político nacional. Con el reloj en marcha, el escenario político se configura con movimientos estratégicos, coaliciones incipientes y el inicio de una larga travesía que tendrá su clímax en las urnas en 2026.
La activación del proceso electoral
El primer hito significativo en el proceso será en marzo, cuando se den a conocer las reglas electorales que regirán las próximas elecciones. A partir del 25 de mayo, los ciudadanos podrán inscribir sus cédulas o actualizar su lugar de votación. Paralelamente, los aspirantes presidenciales comenzarán a recolectar firmas para respaldar sus candidaturas independientes. Este año también marcará el inicio de consultas internas y encuestas partidistas para definir a los candidatos únicos de diversas fuerzas políticas.
El Centro Democrático: Primeros en moverse
El partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe ha sido uno de los más activos. Desde 2024, sus precandidatos —Miguel Uribe Turbay, Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Paola Holguín y Andrés Guerra— han estado recorriendo el país con los «Foros por el Futuro de Colombia». Estos encuentros buscan presentar sus propuestas y consolidar apoyo regional. La estrategia de adelantar la campaña les permite posicionarse antes de que sus rivales definan sus cartas.
Pacto Histórico: La unión como fortaleza
La coalición oficialista, que integra a partidos como Colombia Humana, Polo Democrático y Unión Patriótica, enfrentará un proceso de renovación interna. Una asamblea definirá su estructura directiva y los mecanismos para elegir sus candidatos al Congreso y a la presidencia mediante consultas abiertas. Nombres como Gustavo Bolívar, María José Pizarro, Luis Gilberto Murillo y Susana Muhamad suenan fuerte para liderar la continuidad del proyecto político de izquierda. Las renuncias de ministros clave y otros altos funcionarios podrían marcar la pauta de sus aspiraciones.
Los partidos tradicionales: En busca de alianzas
Los partidos Liberal, Conservador y La U, a pesar de su influencia histórica, han mantenido un perfil bajo. Sin embargo, las conversaciones sobre una coalición para presentar un candidato único son cada vez más intensas. Nombres como Alfredo Deluque y Mauricio Gómez Amín han emergido, aunque la posibilidad de optar por una figura externa sigue siendo una opción. En el espectro de la centroderecha, Germán Vargas Lleras, líder de Cambio Radical, se perfila como una figura fuerte tras aumentar su presencia pública.
La fragmentación del centro
El centro político enfrenta un desafío persistente: la falta de unidad. Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán y Claudia López están en la conversación, pero sus relaciones han sido tensas desde el fracaso de la Coalición Centro Esperanza en 2022. Alejandro Gaviria, sin partido definido, podría agregar complejidad a las dinámicas internas del centro. Para esta corriente, evitar la dispersión del voto será esencial si quieren competir con opciones más cohesionadas.
El auge de los independientes
Los aspirantes independientes prometen ser un factor disruptivo en la contienda. Vicky Dávila, con una narrativa outsider, ha capturado la atención en las encuestas, posicionándose como una contendiente seria. Juan Daniel Oviedo, excandidato a la Alcaldía de Bogotá, ha confirmado su intención de aspirar, mientras que el general retirado Eduardo Enrique Zapateiro también busca construir una candidatura basada en su experiencia militar.
Un panorama lleno de posibilidades
El camino hacia las elecciones de 2026 promete ser complejo y lleno de sorpresas. Las coaliciones podrían redefinir las dinámicas tradicionales de poder, mientras que las personalidades emergentes podrían desafiar las estructuras partidistas establecidas. La pregunta que queda en el aire es si los votantes decidirán según ideologías, propuestas o la personalidad de los candidatos. Lo que es seguro es que el 2025 será un año decisivo, donde las piezas comenzarán a moverse en un tablero político en constante transformación.





