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febrero 24, 2025¿Lágrimas de cocodrilo? Cuestionan a Muhamad por su posible llegada al DNP tras su renuncia
La política colombiana vuelve a estar marcada por la polémica tras conocerse que Susana Muhamad, exministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, podría ser nombrada directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP). La noticia, revelada por el periodista Julio Sánchez Cristo en La W Radio, ha generado una ola de críticas y cuestionamientos en el ámbito político y ciudadano, pues contradice el discurso con el que la exministra justificó su renuncia.
Una renuncia con un mensaje contundente
Hace apenas unos días, Muhamad sorprendió al país con su renuncia al Ministerio de Ambiente. En el Consejo de Ministros televisado, la ahora exfuncionaria manifestó su inconformidad con la presencia de Armando Benedetti en el Gobierno, luego de que el exembajador fuera señalado por presuntos casos de violencia de género. En aquel momento, sus declaraciones fueron interpretadas como un acto de protesta contra la falta de coherencia del Ejecutivo en materia de derechos de las mujeres y ética gubernamental.
Además, en una entrevista posterior, Muhamad sostuvo que su dimisión también respondía a diferencias con la metodología utilizada por el Gobierno de Gustavo Petro para evaluar su gestión, dejando entrever que existían problemas estructurales dentro del gabinete que afectaban la eficiencia y el reconocimiento del trabajo de cada entidad.
De la renuncia a un nuevo cargo: la coherencia en entredicho
El hecho de que ahora se contemple su designación en el DNP ha levantado una serie de cuestionamientos sobre la verdadera razón de su renuncia. Personalidades políticas y ciudadanos han señalado que su salida del Ministerio de Ambiente, que en su momento se presentó como un acto de principios, parece haber sido más bien un movimiento estratégico dentro del Gobierno.
El senador Miguel Uribe Turbay, de la oposición, expresó en su cuenta de X (antes Twitter): «Lo de Muhamad no eran más que lágrimas de cocodrilo. Renunció supuestamente en rechazo a Benedetti, pero sigue aceptando cargos en el Gobierno. No hay coherencia ni convicción». Por su parte, sectores feministas y de transparencia gubernamental han manifestado su decepción, pues esperaban que su renuncia representara una postura firme contra la permisividad del Ejecutivo ante personajes cuestionados.
¿Principios o pragmatismo político?
La posible designación de Muhamad en el DNP plantea interrogantes sobre la independencia de los altos funcionarios del Gobierno y su verdadera postura frente a las problemáticas internas del Ejecutivo. ¿Se trató de una renuncia basada en principios o de una estrategia para reacomodarse en otro cargo con mayor poder técnico y político?
Mientras la Presidencia no confirma oficialmente el nombramiento, la controversia sigue creciendo y pone en la mira la ética de los movimientos dentro del gabinete de Gustavo Petro. La respuesta de Muhamad y del Gobierno será clave para esclarecer si esta es otra jugada política más o si realmente hay una intención de fortalecer el Departamento Nacional de Planeación con un perfil técnico de su experiencia.
Por ahora, la opinión pública y sectores críticos esperan una explicación clara que respalde la coherencia de la exministra en sus decisiones. De lo contrario, su credibilidad quedará seriamente cuestionada.





