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junio 5, 2026De la diplomacia al asfalto: Roy Barreras se traga sus críticas y vuelve al Pacto Histórico
Fiel a su reputación de estratega pragmático y sobreviviente de la política colombiana, Roy Barreras ha vuelto a mover sus fichas. Tras el duro revés electoral del pasado 31 de mayo, donde su partido, La Fuerza, apenas rascó 13.737 votos en el escrutinio final, el exsenador no tardó en reacomodarse. Sin sorpresas para quienes conocen su trayectoria, Barreras anunció su respaldo oficial a Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico que se metió a la segunda vuelta con 9.7 millones de votos.
El movimiento, sin embargo, no fue un impulso solitario. Tuvo una escala previa y crucial: la Casa de Nariño.
El diagnóstico en Palacio
Horas antes del anuncio, Barreras se reunió a puerta cerrada con el presidente Gustavo Petro, un encuentro que el propio exsenador confirmó que se dio por iniciativa del mandatario. En una conversación posterior con el periodista Daniel Coronell, Barreras reveló los detalles de la cita: Petro quería un diagnóstico del nuevo Congreso y evaluar la viabilidad de construir nuevas mayorías para salvar sus reformas sociales.
«Le dije al presidente que para eso se necesita la voluntad del candidato Iván Cepeda», explicó Barreras, dejando claro que el puente entre el gobierno y la campaña del Pacto Histórico requiere ajustes urgentes.
La reunión evidencia las tensiones internas. Petro ha sido un crítico silencioso —y a veces no tanto— de las formas de la campaña de Cepeda. En las huestes del candidato de izquierda aún escuece que el mandatario no haya reconocido abiertamente los resultados de la primera vuelta. Con este encuentro, Petro no solo ambientó el aterrizaje de Barreras, sino que reactivó a un operador político de peso para intentar timonear el barco hacia la segunda vuelta.
Sacudir la campaña y mirar al centro
El respaldo de Barreras no llegó gratis; vino acompañado de un fuerte jalón de orejas público a la estrategia de Cepeda. En el video donde oficializó su apoyo, el exsenador mandó un mensaje directo: «Hay que sacudirla, tiene que abrirse a otras ideas (…) debe ofrecerse un gobierno de expertos, no sectario».
Para Barreras, el camino al triunfo en segunda vuelta depende de replicar la fórmula que él mismo operó junto a Armando Benedetti en 2022: abrir las puertas a los sectores tradicionales y de centro. El llamado del exsenador va dirigido específicamente a los huérfanos políticos de Claudia López, Sergio Fajardo y Juan Daniel Oviedo.
Como primer guiño de esa apertura exigida por el centro, la campaña de Cepeda ya dio un paso clave: suspender el comité promotor de la Asamblea Constituyente, una movida coordinada a tres bandas entre la campaña, la Casa de Nariño y los sectores del gobierno que insistían en la propuesta.
De la diplomacia al asfalto electoral
El regreso de Barreras al núcleo del Pacto Histórico cierra —por ahora— un ciclo de distanciamiento con el petrismo. Cabe recordar que Petro lo había enviado al «exilio dorado» como embajador en el Reino Unido, un movimiento interpretado en su momento como un enfriamiento de su poder en Bogotá y que el propio Roy cuestionó como un «castigo».
Tras dejar la diplomacia para fundar La Fuerza, Barreras adoptó una postura crítica frente al gobierno, tildando de «fracaso absoluto» la Paz Total y rechazando de tajo la Constituyente. Sin embargo, tras el fracaso en las urnas del 31 de mayo —donde la izquierda concentró sus votos en Cepeda y lo dejó sin oxígeno electoral—, Barreras ha vuelto a demostrar por qué en los pasillos de la política colombiana lo apodan el «camaleón».
Su capacidad de adaptación no es un asunto de ideología, sino de pura supervivencia pragmática. Para sus críticos, es puro oportunismo; para sus defensores, es el puente necesario para garantizar la gobernabilidad de un futuro gobierno de izquierda que hoy, más que nunca, necesita del centro para ganar.





