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Los votos que no volverán: el apoyo político que pone en jaque al Pacto Histórico en 2026
El senador Pedro Flórez, cercano al clan Torres, sorprendió al convertirse en el más votado del Pacto Histórico en la consulta del 26 de octubre. Pero su ascenso, detrás de bambalinas, tuvo un impulso clave: las maquinarias prestadas de casas políticas tradicionales.
El pasado 26 de octubre, Pedro Flórez dejó atrás el bajo perfil que mantuvo durante su primer periodo en el Senado. Con más de 185 mil votos en la consulta del Pacto Histórico, se posicionó como el segundo en la lista de cara a 2026 y aseguró prácticamente su curul. Su votación no solo fue histórica para la izquierda colombiana, sino que también puso bajo la lupa la forma en que logró ese resultado.
Flórez, esposo de una sobrina del empresario Euclides Torres, tiene el sello del clan que ha sido una de las estructuras políticas más influyentes del Atlántico. Torres, conocido por su papel en la financiación de eventos de campaña de Gustavo Petro en 2022, ha recibido millonarios contratos del actual gobierno en materia de transición energética y movilidad.
En la consulta, el senador decidió hacer campaña por su nombre, una apuesta inédita para quien llegó al Congreso en lista cerrada. El resultado fue arrasador, pero también incómodo para sectores del petrismo tradicional, que vieron en su votación el reflejo de maquinarias ajenas al Pacto.
Por primera vez, Flórez reconoció públicamente el apoyo del clan Torres. En Atlántico, donde obtuvo 58 mil votos —casi un tercio de su total nacional—, su votación se concentró en Puerto Colombia, bastión de la familia Torres. En los alrededores de los puestos de votación se instalaron comandos con listas y refrigerios, en una jornada marcada por denuncias de vigilancia irregular al elector.
La cifra no es menor: solo con los votos del Atlántico, Flórez habría superado en la lista del Senado a figuras visibles del Pacto como David Racero y Agmeth Escaf. Su fórmula a la Cámara, Jaime Santamaría, también resultó ser la más votada. Pero los votos que hoy lo consolidan como figura nacional no necesariamente estarán en la lista del Pacto en marzo, cuando la maquinaria liberal de los Torres se vuelque con su propio candidato, Camilo Torres Villalba.
Los votos prestados del interior del país
El fenómeno se repitió en varios departamentos. En Magdalena, Flórez fue el más votado pese a ser un desconocido político. Su votación, más de 20 mil sufragios, provino del grupo de Mario Sanjuanelo Durán, aliado del cuestionado clan Cotes. En Fundación, un municipio de menos de 60 mil habitantes, sacó 5.380 votos, más que en Santa Marta.
En Bolívar, el apoyo vino de líderes cercanos al alcalde liberal de Magangué, Pedro Alí. En Nariño, los 9 mil votos que obtuvo se explican por su alianza con Eduardo Enríquez, hijo de la congresista conservadora Ruth Caicedo. En Sucre, los 13 mil votos se concentraron en Sincelejo, donde su campaña tuvo el impulso de estructuras cercanas al polémico exalcalde Yahir Acuña.
En Huila, donde Flórez logró 17 mil votos, la maquinaria vino del respaldo de alcaldes locales. Su cercanía con el mandatario de Neiva, Germán Casagua, fue determinante. Incluso, semanas antes de la consulta, le organizaron un acto masivo con miles de asistentes. Flórez ha impulsado proyectos para favorecer a municipios del departamento, como la inclusión de ocho de ellos en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).
Entre la ideología y el pragmatismo
Flórez, químico farmacéutico de 41 años, insiste en que su votación es producto de un “liberalismo progresista” que busca unir sectores alrededor de un Frente Amplio. Sus críticos, dentro y fuera del Pacto, lo acusan de representar el regreso de las viejas prácticas políticas al proyecto de Petro.
“Yo me muestro como lo que soy: un liberal progresista que puede tender puentes”, dice el senador, quien asegura que muchos de sus votos no se perderán porque la consulta fue abierta a todos los ciudadanos, no solo a militantes del Pacto.
Sin embargo, el mapa de su votación muestra otra cosa: buena parte de sus apoyos provino de estructuras tradicionales que en marzo estarán con otros partidos. Es decir, votos prestados que inflaron su caudal, pero que difícilmente volverán al Pacto Histórico.
Una figura incómoda pero necesaria
En la izquierda, Flórez es visto con recelo, pero también con pragmatismo. Su discurso de “unidad con los sectores moderados” coincide con la estrategia del gobierno de construir un Frente Amplio con liberales y políticos regionales.
Por ahora, el senador no ha definido a quién apoyará en las presidenciales del Pacto, aunque ya ha dado nuevos guiños al exalcalde Daniel Quintero, con quien compartió cercanía política en 2022.
Mientras tanto, su ascenso deja una lección para el petrismo: el poder electoral en Colombia sigue pasando, en gran parte, por las maquinarias. Y Flórez, más que un fenómeno ideológico, fue un ejemplo de cómo las viejas estructuras aún pueden impulsar a los nuevos líderes del cambio.





