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abril 20, 2025- #AtentadoTerrorista
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Explosión mortal en La Plata: dos hermanos muertos y más de 20 heridos
EDITORIAL | Terror en La Plata: una herida que exige respuestas políticas y no solo militares
El atentado terrorista perpetrado en La Plata, Huila, no es solo una tragedia local. Es un mensaje directo al Estado y un síntoma alarmante del deterioro de la seguridad en regiones que, durante años, han estado en la delgada línea entre la paz y la guerra.
Dos jóvenes hermanos murieron, más de 20 personas quedaron heridas, y una comunidad entera fue sacudida por el horror. La autoría del hecho recae, según el Gobierno, sobre las disidencias del Frente «Hernando González Acosta», bajo el mando de ‘Iván Mordisco’, estructura que ha intensificado sus acciones en el sur del país como represalia a las recientes operaciones militares.
El ministro de Defensa respondió con la oferta de recompensas y más operativos. Es comprensible. Pero lo que no se puede seguir tolerando es la visión exclusivamente militar de un conflicto que también es social, político y territorial. En Huila, Cauca, Caquetá y otros departamentos del sur colombiano, la presencia estatal sigue siendo sinónimo de cuarteles, pero no de escuelas, hospitales ni empleo digno.
La pregunta que el país debe hacerse es: ¿cómo llegamos a permitir que las disidencias se reorganicen con tal fuerza en pleno 2025? ¿Dónde están los resultados de las políticas de «paz total» y las negociaciones con grupos armados que, en algunos casos, han servido más para ganar tiempo que para desmantelar estructuras criminales?
No es suficiente con condenar los hechos o prometer justicia. Es hora de asumir con seriedad que la seguridad debe ir de la mano con el desarrollo. Que la paz no se firma ni se decreta: se construye con presencia integral del Estado, inversión en las regiones más olvidadas y compromiso real con las comunidades.
Este atentado no puede ser un episodio más en la larga lista de tragedias. Tiene que marcar un punto de inflexión en la política de seguridad nacional y en la forma en que el Estado se relaciona con los territorios históricamente golpeados por la violencia. Porque mientras las motobombas sigan estallando y la respuesta solo sea militar, estaremos condenados a repetir la historia.





