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abril 21, 2025Altos costos y visados complicados: así cayó el turismo colombiano hacia Estados Unidos
Durante años, Estados Unidos fue el destino predilecto de millones de colombianos que soñaban con conocer Nueva York, disfrutar de Orlando con sus hijos o simplemente visitar a familiares. Sin embargo, los tiempos han cambiado, y las cifras son elocuentes: en marzo de 2025, los viajes de colombianos al país norteamericano cayeron un 33 %, según datos de la Administración de Comercio Internacional de EE. UU.
No se trata de una fluctuación estacional o un fenómeno aislado. En enero y febrero ya se había registrado un descenso del 2,3 %, lo cual anunciaba una tendencia que en marzo se volvió alarmante. Colombia es, a la fecha, el país latinoamericano que más ha reducido sus visitas a EE. UU. en lo que va del año. ¿Qué está pasando?
El costo de un sueño
Un primer factor es económico. Viajar a Estados Unidos se ha convertido en un lujo para la clase media colombiana. Según Anato, una familia de cuatro personas puede gastar más de 20 millones de pesos en un solo viaje. A eso se suman los gastos de visa, que oscilan entre 185 y 315 dólares por persona, sin contar la logística del proceso: trámites engorrosos, citas demoradas y traslados a ciudades donde haya consulados.
En un país con una inflación acumulada importante y con una devaluación persistente del peso frente al dólar, esa suma representa más de seis salarios mínimos. El sueño americano —al menos el turístico— ha dejado de ser alcanzable.
La frontera del miedo
Pero no solo es el bolsillo. Viajar a EE. UU. también se ha vuelto una experiencia intimidante. Las historias de deportaciones en aeropuertos, interrogatorios agresivos en migración y la constante sensación de “ser culpable hasta demostrar lo contrario” han generado un creciente temor.
La percepción de hostilidad en los puntos de entrada, sumada a las políticas migratorias restrictivas del gobierno de Donald Trump —nuevamente en el poder— ha puesto una barrera invisible pero muy real a los viajeros colombianos. Ir a Estados Unidos hoy es enfrentarse a la posibilidad de ser devuelto, aun con visa vigente y planes de turismo legítimos.
Un viraje de preferencias
Paradójicamente, mientras los viajes a EE. UU. caen, el turismo colombiano en otros destinos crece. Europa, México, el Caribe y destinos nacionales están absorbiendo esa demanda. Las agencias de viajes reportan un alza en los paquetes hacia lugares con menos exigencias migratorias y mejor percepción de seguridad y trato.
Este cambio de preferencias debería ser una señal de alerta para el sector turístico estadounidense. Según Goldman Sachs, el descenso en el turismo extranjero —sumado al boicot a productos norteamericanos en algunos países— podría costarle a EE. UU. hasta 90.000 millones de dólares este año. El impacto es real, y Colombia, que en 2024 aportó 1,69 millones de viajeros a ese país, ya no es una fuente segura de turismo.
El mensaje entre líneas
Esta caída en los viajes no solo habla de costos y trámites. Habla de una relación que se ha enfriado. De un sueño que ya no emociona como antes. De una juventud que prefiere ir a Europa, donde la experiencia se percibe más rica culturalmente, o quedarse en Latinoamérica, donde se siente mejor acogida.
Quizás ha llegado el momento de repensar lo que significa “turismo” en una era de tensiones políticas, desigualdades económicas y migración controlada con lupa. Estados Unidos aún es un país fascinante, pero si no mejora la experiencia para sus visitantes, puede dejar de ser relevante para millones.





