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noviembre 20, 2024El abandono del CLEM Tuluá: un elefante blanco bajo la sombra de Alianza Verde
Por años, Alianza Verde ha construido su identidad política sobre una narrativa de transparencia y lucha contra la corrupción. Sin embargo, el caso del Centro Latinoamericano de Especies Menores (CLEM) en Tuluá pone en entredicho esa retórica. Más de $40.000 millones de recursos públicos comprometidos, un avance de obra que no llega al 50%, y una parálisis que se extiende desde diciembre de 2023 pintan un panorama desolador. Todo esto ocurre bajo la sombra del partido Verde y de su congresista Duvalier Sánchez, quien, lejos de liderar una solución, parece más cómodo en el discurso vacío y las excusas políticas.
El elefante blanco que nadie quiere asumir
El CLEM, proyectado como un referente educativo en la región, es hoy un monumento a la ineficiencia. Según el Contralor de Tuluá, solo se ha ejecutado el 42% de la obra, pese a los $17.000 millones desembolsados. Desde su concepción, el proyecto ha estado lleno de promesas, pero su realidad muestra abandono y falta de gestión.
¿Dónde está Duvalier Sánchez, el autoproclamado defensor de la transparencia, frente a este desastre? El congresista ha sido señalado por su cercanía con el subdirector del SENA en Tuluá, Diego Bolaños, cuya gestión brilla por su incapacidad para resolver la crisis. El silencio de Sánchez es ensordecedor, más aún cuando la ciudadanía señala que su partido, lejos de sanear la institución, parece haber caído en el mismo clientelismo que criticaba cuando estaba en la oposición.
El cinismo de la pasividad verde
Duvalier Sánchez y otros líderes de Alianza Verde han sido rápidos para criticar prácticas políticas tradicionales, pero su manejo del SENA demuestra una hipocresía preocupante. Como partido, tienen control sobre la dirección nacional de la institución, con Jorge Eduardo Londoño a la cabeza. Sin embargo, en lugar de usar ese poder para salvar proyectos como el CLEM, han optado por la pasividad y el reparto de cargos entre aliados políticos.
Los cambios en las subdirecciones del SENA en el Valle, incluyendo Tuluá y Buga, no parecen responder a criterios técnicos. Más bien, son movimientos políticos que han dejado a la institución en manos de personas sin la experiencia necesaria para enfrentar los retos actuales. ¿Cómo puede Sánchez hablar de transparencia mientras se rodea de estos nombramientos?
La doble moral de Duvalier Sánchez
Duvalier Sánchez es un maestro de la crítica, pero cuando la responsabilidad toca a su puerta, evade. Como congresista, tiene el deber no solo de cuestionar, sino también de proponer soluciones. Sin embargo, en lugar de liderar esfuerzos para rescatar el CLEM, se ha refugiado en el silencio.
Los estudiantes del SENA en Tuluá enfrentan condiciones deplorables: infraestructura abandonada, animales vendidos por falta de recursos, y una oferta académica que se deteriora día a día. La comunidad educativa está al borde de la desesperación, pero Sánchez parece más interesado en mantener una imagen de transparencia que en actuar para cambiar esta realidad.
¿Transparencia o oportunismo?
El caso del CLEM en Tuluá pone de manifiesto una verdad incómoda: la transparencia de Alianza Verde es selectiva. Cuando se trata de señalar los errores de otros, son contundentes; pero cuando el problema está en su propia casa, prefieren el silencio.
El SENA es una de las instituciones más importantes para el desarrollo del país, especialmente en regiones como el Valle del Cauca, donde la educación técnica y agropecuaria puede transformar vidas. Permitir que proyectos como el CLEM se conviertan en elefantes blancos no es solo un desperdicio de recursos públicos; es un acto de traición a las comunidades que dependen de ellos para su progreso.





