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La fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, encendió una nueva alerta sobre los límites de la política de negociación con grupos armados ilegales. Según advirtió, el caso del jefe disidente conocido como alias “Calarcá” tiene un nivel de gravedad que lo haría incompatible con cualquier mesa de diálogo.
Tras varios meses de análisis forense, la Fiscalía confirmó la veracidad de la información contenida en dispositivos electrónicos incautados al cabecilla. Los hallazgos no solo respaldan investigaciones en curso, sino que también evidenciarían la continuidad de actividades criminales mientras avanzaban acercamientos con el Gobierno.
“Se trata de hechos muy graves, incluso homicidios que habría ordenado. Es un caso que no debería estar en una mesa de negociación”, sostuvo la fiscal.
Homicidios y redes dentro del Estado
Entre los elementos más delicados que hoy están en poder de los investigadores aparecen conversaciones que vincularían directamente a “Calarcá” con la orden y posterior reporte del asesinato de un líder social. Para la Fiscalía, este tipo de conductas desvirtúan cualquier señal de compromiso con un proceso de paz.
A esto se suman indicios de posibles nexos entre la estructura ilegal y funcionarios públicos, incluidos integrantes de la fuerza pública y organismos de inteligencia. Las autoridades ya abrieron líneas de investigación que alcanzan a altos mandos, en un expediente que podría tener implicaciones institucionales profundas.
Presión sobre la “paz total”
El pronunciamiento también reaviva el debate sobre la política de “paz total” impulsada por el gobierno de Gustavo Petro. Actualmente, alias “Calarcá” mantiene suspendida su orden de captura como parte de los mecanismos para facilitar diálogos.
No obstante, la Fiscalía pidió revisar esa decisión. Desde su perspectiva, la continuidad de delitos después de haber sido designado como gestor de paz pone en duda la voluntad real del grupo armado.
La fiscal fue clara en marcar una línea: la negociación no suspende la acción judicial. Los procesos penales, insistió, siguen su curso independientemente del escenario político.
Un caso que reabre viejas tensiones
El expediente también deja al descubierto un problema de fondo: la posible infiltración de estructuras criminales en entidades del Estado. Según la información analizada, la organización de “Calarcá” habría tenido acceso a datos sensibles que le permitían anticiparse a operativos y mantener capacidad de acción.
Esto no solo complica el panorama judicial, sino que vuelve a poner sobre la mesa los riesgos de negociar en medio de estructuras que continúan operando.
Lo que viene
En la Fiscalía aseguran que habrá resultados en el corto plazo. Se esperan imputaciones y nuevas decisiones que podrían redefinir la situación jurídica de alias “Calarcá”.
El caso, por ahora, se convierte en un punto de quiebre: una prueba concreta de hasta dónde puede llegar el equilibrio entre la búsqueda de la paz y la obligación de garantizar justicia.





