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El reciente anuncio del aumento del 5,36 % de la Unidad de Pago por Capacitación (UPC) para 2025 ha desatado una nueva polémica en el sector salud de Colombia. A pesar de la defensa enfática de Carolina Corcho, exministra de Salud, sus argumentos han sido objeto de severas críticas por parte de expertos, gremios y pacientes que consideran insuficiente dicho incremento para responder a las necesidades del sistema.
Inflación General vs. Costos Específicos del Sector Salud
Uno de los puntos más controversiales es la comparación que Corcho realiza entre el crecimiento del IPC (indicador de inflación general) y el ajuste de la UPC. Este paralelismo ha sido rechazado de manera unánime por los analistas del sector. Alejandro Gaviria, exministro de Salud, ha subrayado que el costo de los servicios de salud no sigue la misma trayectoria que el IPC, debido a factores como:
La frecuencia de uso de servicios médicos, que ha aumentado en promedio un 7 %.
El costo de las nuevas tecnologías y medicamentos incluidos en el Plan de Beneficios en Salud (PBS).
El envejecimiento de la población, que eleva significativamente la carga financiera.
El incremento del salario mínimo (9,5 %), que impacta directamente en los costos operativos.
Estos elementos muestran que un ajuste adecuado de la UPC debería estar entre el 12 % y el 14 %, según cálculos preliminares basados en las tendencias actuales.
Una Ley Desatendida
La Ley establece que el ajuste de la UPC debe ser determinado por una Comisión Técnica, liderada por el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS), la cual debe considerar no solo la inflación, sino también los costos de prestación de servicios, nuevas inclusiones tecnológicas y la sostenibilidad financiera. Pasar por alto este mandato convierte la discusión en un tema de incumplimiento normativo, no de interpretación subjetiva.
¿Comparación Inútil o Desinformación Deliberada?
Corcho también afirmó que el gasto per cápita en salud de Colombia es superior al del Reino Unido, una declaración que Alejandro Gaviria desmintió con cifras contundentes. El presupuesto del NHS en Inglaterra alcanza 181 billones de libras anuales, más de cinco veces el gasto total de Colombia. Comparar dos sistemas con contextos económicos y demográficos tan distintos es un ejercicio simplista que desinforma a la opinión pública.
Falta de Información y Administración Deficiente
La exministra también minimizó la responsabilidad del Gobierno en la crisis de información de las EPS, señalando que solo unas pocas han sido intervenidas. Sin embargo, estas representan cerca del 75 % de la población afiliada. Además, las quejas por fallas en el servicio y las deudas a las IPS han aumentado dramáticamente bajo administración estatal, un hecho que contradice cualquier argumento de mejora.
La Comunidad Técnica y los Pacientes alzan la Voz
Las asociaciones de pacientes, gremios de médicos, EPS y hospitales han coincidido en que el ajuste es insuficiente y riesgoso. Incluso sectores aliados al Gobierno han manifestado su preocupación por la sostenibilidad del sistema. Sin embargo, Corcho persiste en su narrativa aislada, ignorando el consenso general.
Conclusión
La decisión sobre el aumento de la UPC es un punto neurálgico para la estabilidad del sistema de salud colombiano. Continuar con ajustes por debajo de los costos reales podría tener consecuencias devastadoras. Este debate pone en evidencia la necesidad urgente de decisiones basadas en criterios técnicos y datos verificables, alejadas de argumentos politizados y comparaciones engañosas. La transparencia y la precisión deben ser los pilares de cualquier reforma o política pública que impacte la vida y salud de millones de colombianos.





