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agosto 26, 2025Iván Cepeda, el candidato que dice no ser de Petro (pero lo es)
Iván Cepeda acaba de lanzar su precandidatura presidencial con un discurso que pretende marcar distancia de Gustavo Petro. “No soy su candidato”, dijo. Pero el país entero sabe que sí lo es. Nadie que haya pasado tres años callando —o peor, justificando— los escándalos de corrupción y los desvaríos de este Gobierno puede ahora lavarse las manos como si viniera de otra galaxia.
Cepeda ha sido, desde el inicio del mandato, uno de los más disciplinados defensores del petrismo en el Congreso. Estuvo ahí cuando estalló el escándalo de la UNGRD, calló cuando se denunciaron los abusos en Ecopetrol, y acompañó sin pestañear la narrativa oficial cada vez que se puso en duda la viabilidad de las reformas. Su lealtad ha sido tan férrea que ahora su intento de “independizarse” suena más a estrategia de campaña que a convicción real.
No nos engañemos: el progresismo sabe que la imagen de Petro está desgastada. La desaprobación ciudadana, los tropiezos económicos y la sombra de la corrupción hacen que cualquier candidato que se presente como su “continuador oficial” llegue marcado. Por eso Cepeda necesita vestirse de rebelde: decir que no depende de Petro, que no es su escogido, que tiene una voz propia. Es puro cálculo electoral.
El problema para Cepeda es que la hemeroteca no perdona. Tres años de silencios cómplices y de aplausos disciplinados no se borran con una frase en Pasto ni con la coreografía digital de las bodegas en redes sociales. Su debilidad es evidente: si fuera realmente independiente, lo habría demostrado cuando el Gobierno nombró a corruptos en cargos claves o cuando los escándalos golpeaban al corazón del Pacto Histórico. No lo hizo. Eligió el aplauso, no la denuncia.
Por eso la pregunta no es si Cepeda será el candidato de Petro: lo es, aunque quiera disimularlo. La verdadera pregunta es si la sociedad colombiana seguirá premiando a quienes se venden como independientes mientras han sido cómplices del poder que dicen cuestionar.
Y aquí cabe interpelar también a la oposición y a los medios: ¿van a seguir amplificando la narrativa de un Cepeda “crítico”, ayudándole gratis a reposicionar al petrismo? ¿O van a desnudar, con datos y con memoria, lo que ha sido realmente este Gobierno y sus más fieles escuderos?
Cepeda puede intentar construir un relato de autonomía. Pero su historia política reciente lo condena: es el candidato de Petro, con todas las cargas, los silencios y las vergüenzas que ello implica.





