
La paz que se negocia por Twitter: el duro reclamo contra los trinos de Petro
julio 2, 2026
Déficit histórico, más deuda y ahora $57 billones en contratos: el triple legado del Gobierno Petro
julio 3, 2026A un mes de dejar el poder, el Gobierno Petro deja a Colombia con $1,7 billones más de deuda
Faltando poco más de un mes para que Abelardo De la Espriella asuma como presidente, el Ministerio de Hacienda salió una vez más al mercado a pedir prestado. El resultado: $1,7 billones más de deuda pública colocados en dos subastas, que se suman a una larga lista de colocaciones hechas durante todo 2026. El próximo gobierno no solo recibirá el país con un déficit fiscal histórico, sino también con una carga de deuda que sigue creciendo semana tras semana. Esto es lo que significa, explicado en términos sencillos.
Primero lo básico: ¿qué son los TES?
Cuando el Gobierno necesita plata —para pagar nómina, obras, subsidios o, como hemos explicado antes, para cubrir el déficit fiscal— tiene varias formas de conseguirla. Una de ellas es pedir prestado emitiendo TES (Títulos de Tesorería), que son básicamente «papeles de deuda»: el Gobierno le pide plata prestada a bancos, fondos de pensiones y otros inversionistas, y a cambio les promete devolverla en un plazo determinado, pagando una tasa de interés.
Es, en esencia, lo mismo que pasa cuando una persona pide un crédito: recibe la plata hoy, pero se compromete a pagarla después, con intereses. La diferencia es que en este caso el «deudor» es el Estado colombiano y los «prestamistas» son los grandes inversionistas del mercado financiero.
¿Qué pasó exactamente esta semana?
El Ministerio de Hacienda realizó dos subastas de deuda el 1 de julio:
1. Títulos de Tesorería a Corto Plazo (TCO): se emitieron $900.000 millones, con vencimiento en junio de 2027. Es decir, es deuda que el Gobierno deberá pagar en menos de un año.
2. TES en UVR: inicialmente el Gobierno solo iba a colocar $400.000 millones, pero terminó adjudicando $801.000 millones. Son títulos denominados en UVR (Unidad de Valor Real, un indicador que ajusta el valor según la inflación) con plazos mucho más largos: 5, 15, 29 y hasta 36 años.
En total, entre las dos subastas, el Gobierno consiguió $1,701 billones.
El dato que llama la atención: la demanda superó ampliamente lo ofrecido
Aquí está la parte más relevante para entender la noticia. El Ministerio no solo logró colocar la deuda que quería, sino que recibió ofertas de compra por $3,9 billones, más del doble de lo que finalmente adjudicó.
En la subasta de corto plazo (TCO), la demanda fue de $2,5 billones, 2,8 veces el monto ofrecido. En la de TES en UVR, la demanda llegó a $1,4 billones, 3,5 veces lo inicialmente convocado. Fue justamente ese apetito de los inversionistas lo que llevó al Gobierno a activar una cláusula que le permite ampliar la emisión cuando la demanda es mucho mayor a lo esperado, subiendo el monto colocado de $400.000 millones a $801.000 millones.
En palabras simples: hubo más gente queriendo «prestarle» plata al Gobierno colombiano de la que el Gobierno pidió. Eso, en principio, es una buena señal: significa que los inversionistas todavía confían en que Colombia les va a pagar.
¿A qué tasa de interés se está endeudando el país?
Este es el dato que más le interesa al bolsillo colectivo del país, porque entre más alta sea la tasa, más caro le resulta al Estado pagar esa deuda con el tiempo —y esos recursos salen, en últimas, de los impuestos de todos.
- El TCO a un año quedó con una tasa de 12,947%.
- Los TES en UVR quedaron con tasas de 6,689% (vencimiento 2031), 6,260% (2041), 5,940% (2055) y 6,185% (2062).
Para ponerlo en contexto: como lo hemos explicado antes en este espacio, Colombia ya figura entre los países que pagan tasas más altas del mundo por su deuda soberana a 10 años, cerca del 11,8% según proyecciones internacionales. Esa cifra confirma que financiarse le sigue costando caro al país, un reflejo del riesgo fiscal que perciben los mercados.
¿Por qué el Gobierno sigue pidiendo prestado justo antes de entregar el poder?
El Ministerio explicó que estas subastas hacen parte de una estrategia más amplia para fortalecer el mercado de capitales colombiano, es decir, para que existan más y mejores instrumentos de inversión disponibles en el mercado local, con distintos plazos y condiciones. Es la explicación oficial, y es parcialmente cierta: ningún gobierno detiene por completo su calendario de financiamiento solo porque está a semanas de salir.
Pero hay una lectura que no se puede pasar por alto: cada peso que se coloca hoy en deuda es un peso que no pagará el actual Gobierno, sino el que está por llegar. Y esto no es un hecho aislado. Estas colocaciones se suman a una seguidilla de emisiones hechas durante las últimas semanas: recientemente el Gobierno colocó $5 billones en TES en pesos, además de $2 billones en TES en UVR y $900.000 millones en TCO en subastas anteriores. Solo contando estas operaciones recientes, la cifra ronda los $9,6 billones en nueva deuda pública en muy poco tiempo, justo en la recta final del mandato.
Es un patrón que vale la pena señalar: mientras el país se prepara para el cambio de gobierno, el Estado sigue comprometiendo recursos futuros —con tasas de interés que, como veremos, no son precisamente bajas— que tendrá que administrar y pagar la próxima administración.
Una tendencia de fondo: más deuda interna, menos deuda externa
Los datos del propio Ministerio muestran algo interesante: el Gobierno le está apostando cada vez más a endeudarse en pesos colombianos, dentro del país, y reduciendo el peso de la deuda en dólares u otras monedas extranjeras.
¿Por qué importa esto? Porque cuando un país tiene mucha deuda en moneda extranjera, una devaluación del peso encarece automáticamente esa deuda. Al concentrar más el endeudamiento en pesos, el Gobierno reduce ese riesgo cambiario. La otra cara de la moneda —valga la expresión— es que esto hace que el Estado dependa cada vez más del mercado local para financiarse, lo cual solo funciona bien si los inversionistas colombianos siguen dispuestos a seguir comprando esa deuda, subasta tras subasta.
La herencia que recibirá el próximo gobierno
Estas colocaciones ocurren en un momento en el que, según proyecciones de The Economist Intelligence Unit, Colombia tendría uno de los mayores déficits fiscales del mundo para 2026: 6,6% del PIB, el tercero más alto entre 43 economías analizadas. Ese déficit es, precisamente, una de las razones por las que el Gobierno necesita salir tan seguido al mercado a pedir prestado: sin suficientes ingresos propios, la deuda se convierte en la principal fuente para cubrir los gastos del Estado.
Visto en conjunto, el panorama que recibirá Abelardo De la Espriella el próximo mes no es menor: un déficit fiscal entre los más altos del mundo, tasas de interés elevadas para financiarse —hasta 12,9% en la subasta más reciente— y una seguidilla de nuevas emisiones de deuda hechas en las últimas semanas del Gobierno saliente.
La buena demanda de esta semana es una noticia positiva en el corto plazo —el país todavía consigue quien le preste, y a buen ritmo—, pero no cambia el fondo del asunto: cada peso que se pide prestado hoy es un compromiso que ya no pagará quien lo pidió, sino el gobierno que llega, y probablemente los que vengan después. La pregunta que queda para septiembre no es solo cómo va a gobernar el nuevo mandatario, sino con cuánta deuda adicional va a tener que empezar a hacerlo.





