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marzo 21, 2025Dura advertencia de EE.UU. a Petro: “Es momento de ver resultados”
El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha lanzado una clara advertencia al gobierno del presidente Gustavo Petro: es momento de ver resultados en la lucha contra el narcotráfico. A pesar de que la administración colombiana ha tratado de resaltar sus esfuerzos en materia de interdicción de cocaína y decomiso de precursores químicos, las cifras del más reciente informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) evidencian una preocupante realidad: los cultivos de coca y la producción de cocaína han alcanzado cifras récord en el país.
Desde su llegada al poder, el presidente Petro ha promovido una nueva Política Nacional de Drogas con un enfoque más social, alejándose de la tradicional estrategia de erradicación forzada y priorizando alternativas de desarrollo para las comunidades cocaleras. Esta visión, si bien ha sido bien recibida por algunos sectores, ha despertado críticas dentro y fuera del país. Para Washington, los “objetivos admirables” de esta política deben traducirse en resultados concretos, pues la expansión del narcotráfico sigue representando una amenaza para la seguridad regional.
Las cifras preocupantes
El informe de la Unodc no deja lugar a dudas: en 2023, Colombia alcanzó las 253.000 hectáreas sembradas de coca, un aumento del 10 % con respecto al año anterior. Más alarmante aún es el incremento del 53 % en la producción de clorhidrato de cocaína pura, que llegó a las 2.664 toneladas. Estas cifras desmienten la versión optimista del gobierno, que ha insistido en destacar el crecimiento en las incautaciones y la cooperación bilateral con Estados Unidos.
El llamado de atención del Departamento de Estado es claro: “La Política Nacional de Drogas de Colombia tiene objetivos admirables, pero es momento de ver resultados”. Esta afirmación, hecha a través de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos (INM), no solo es una crítica a la falta de avances en la erradicación de cultivos ilícitos, sino que también plantea la necesidad de medidas inmediatas y tangibles que frenen la expansión del narcotráfico.
Un gobierno a la defensiva
Ante la advertencia de Washington, el gobierno colombiano ha intentado mantener una postura firme. La Presidencia destacó que Estados Unidos ha reconocido avances en interdicción y cooperación en seguridad, así como la implementación del Plan de Acción Conjunto de Seguridad Regional. Sin embargo, el énfasis de la administración Petro en estos logros no es suficiente para contrarrestar la preocupación internacional por el crecimiento de los cultivos ilícitos y la producción de cocaína.
En la práctica, la política de sustitución voluntaria de cultivos ha tenido problemas de implementación, y la erradicación forzada ha disminuido considerablemente. Mientras tanto, el crimen organizado se ha fortalecido, diversificando sus estructuras y afianzando su poder en regiones estratégicas del país. La presión de Estados Unidos sugiere que la paciencia de Washington se está agotando y que, de no haber avances reales, podrían venir consecuencias en la relación bilateral, especialmente en términos de cooperación y financiamiento para la lucha antidrogas.
El dilema del gobierno Petro
El presidente Petro se enfrenta a un dilema complejo: mantener su visión de una política antidrogas menos represiva, pero al mismo tiempo mostrar resultados concretos que convenzan a sus socios internacionales, en especial a Estados Unidos. En el pasado, las administraciones estadounidenses han condicionado la ayuda a Colombia con base en la efectividad de su estrategia contra las drogas. Si bien el gobierno colombiano busca diferenciarse de sus antecesores con un enfoque más integral, la falta de logros tangibles en la reducción de cultivos y producción de cocaína amenaza con debilitar la confianza internacional.
El mensaje de Washington no es solo un simple llamado de atención, sino una advertencia que podría tener repercusiones en la cooperación entre ambos países. Con las cifras en contra y la presión en aumento, el gobierno de Gustavo Petro se encuentra en una encrucijada: ajustar su estrategia o enfrentar posibles consecuencias en la relación bilateral con Estados Unidos. El tiempo para mostrar resultados ha llegado.





