
Gobierno deberá esperar: Justicia frena traslado anticipado de recursos pensionales
mayo 11, 2026
Duda en el Pacto Histórico: Lo que esconden los silencios sobre la salud de Iván Cepeda.
mayo 14, 2026La "donación fantasma" de Cepeda: Una empresa de garaje no puede sostener una campaña presidencial.
El rastro del dinero en las campañas políticas colombianas suele ser un rompecabezas donde las piezas rara vez encajan a la primera. Sin embargo, el caso que hoy rodea la financiación de la consulta presidencial del Pacto Histórico —específicamente la del candidato Iván Cepeda— ha encendido alarmas que van más allá de un simple error contable. En el ojo del huracán se encuentra un nombre hasta ahora desconocido para el gran público: Javier Antonio Pérez Páez, un empresario barranquillero que hoy se debate entre los registros oficiales y su propia realidad financiera.
La cifra del desajuste: $725 millones bajo la lupa
Según el aplicativo Cuentas Claras del Consejo Nacional Electoral (CNE), la campaña de Cepeda recibió una inyección de recursos en especie que supera los 725 millones de pesos. El reporte detalla que la empresa Samat Publicidad S.A.S. aportó $609 millones, mientras que Pérez Páez, a título personal, sumó otros $116 millones.
La «donación» no fue en efectivo, sino en una logística masiva de propaganda: millones de periódicos a full color, volantes y pendones. Hasta aquí, el reporte parece un trámite normal, de no ser por un detalle que la DIAN y la Fiscalía ya empezaron a revisar: la capacidad operativa de quien firma.
«No dono porque no tengo plata»: La versión del implicado
La narrativa oficial de la campaña choca frontalmente con las declaraciones del propio Pérez Páez. Al ser consultado, el empresario no solo se mostró sorprendido, sino que fue tajante: “No he donado, yo no aporté nada”. Su explicación es puramente comercial: se trató de una venta a crédito al Polo Democrático, supuestamente pactada para ser cobrada una vez llegara el dinero de la reposición de votos.
Aquí es donde el caso toma un matiz oscuro. Si Pérez afirma que es una deuda pendiente (un pasivo para la campaña), ¿por qué aparece en el sistema oficial como un donante o contribuyente?
¿Error de reporte? Una confusión en la digitación de la campaña.
¿Maquillaje de topes? Las donaciones y ciertos créditos tienen tratamientos distintos frente a los límites de gastos permitidos por la ley.
¿Falsedad documental? El uso de una identidad comercial para legalizar propaganda cuyo origen real es desconocido.
Una empresa de 20 millones para un contrato de 700
La aritmética no cuadra. Las auditorías preliminares y los registros de Cámara de Comercio revelan que Samat Publicidad S.A.S. es una empresa pequeña, con un capital social de apenas 20 millones de pesos.
Resulta difícil de explicar cómo una estructura empresarial de ese tamaño pudo financiar la producción de casi 2 millones de periódicos y 2.5 millones de volantes sin contar con activos robustos o ingresos operacionales que respalden tal despliegue. ¿Cómo pagó Samat a sus proveedores de papel y tinta? ¿Cómo cubrió la nómina de semejante encargo si, según su representante, «no hay plata»?
El eco político y las denuncias
El caso no se quedó en los libros contables. El exconcejal de Cali, Juan Martín Bravo, fue quien formalizó la denuncia ante los entes de control, sugiriendo una posible violación de topes electorales. El ruido llegó incluso a las esferas más altas de la oposición; el expresidente Álvaro Uribe utilizó estas inconsistencias para cuestionar la transparencia del Pacto Histórico durante una reciente transmisión digital, convirtiendo un lío administrativo en un polvorín político.
¿Qué sigue?
La Sala Plena del CNE tiene la última palabra, pero el panorama para Javier Pérez Páez es complejo. Si se ratifica que no hubo tal donación, la campaña de Iván Cepeda podría enfrentar sanciones severas por reporte de información falsa. Por otro lado, si la DIAN encuentra que la empresa facturó o movió recursos que no guardan relación con su capital, Pérez podría terminar enredado en un proceso por lavado de activos o falsedad.
Por ahora, los 725 millones de pesos de Barranquilla siguen siendo un «fantasma» que recorre los pasillos del CNE. ¿Fue un error de buena fe o una estrategia para esconder el verdadero origen del dinero? En política, las casualidades no existen, y en contabilidad, los ceros a la derecha siempre tienen un dueño.





