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junio 9, 2026Valle del Cauca en emergencia humanitaria: ¿Cómo es posible que el Gobierno esté de campaña mientras sus hospitales colapsan?
Hay una mujer en Buenaventura que lleva tres semanas esperando los medicamentos para su quimioterapia. Hay un anciano en Tuluá al que le dieron cita con el especialista para dentro de cuatro meses. Hay una sala de urgencias en Cali operando al doble de su capacidad, con camillas en los pasillos y médicos que no saben cuándo les pagarán el sueldo. Eso es hoy el Valle del Cauca. Y mientras eso ocurre, el Gobierno Nacional está ocupado en otra cosa: ganar la segunda vuelta presidencial del 21 de junio.
La gobernadora Dilian Francisca Toro declaró emergencia humanitaria en salud en 40 de los 42 municipios del departamento. Los servicios de urgencias registran una sobreocupación del 220,7%. Cerca de 2.000 servicios médicos han cesado operaciones. Las deudas acumuladas de las EPS con clínicas y hospitales superan los seis billones de pesos. El talento médico huye porque no le pagan. Los medicamentos no llegan. Y la mortalidad evitable sigue subiendo en silencio.
«La situación de prestación de servicios de los vallecaucanos en la actualidad es dramática. Seguimos sin la entrega de medicamentos. Tenemos una oferta de servicios disminuida que produce empeoramiento de la enfermedad y un incremento de la mortalidad esperada.»
— Secretaria de Salud del Valle del Cauca, junio 2026
EL DINERO QUE NO LLEGA
La Gobernación señala con nombre propio a los responsables: el Ministerio de Salud y la ADRES mantienen una insuficiencia estructural en los Presupuestos Máximos y un cálculo desfasado de la Unidad de Pago por Capitación. El dinero asignado no es lo mismo que el dinero girado, y las EPS intervenidas directamente por la Superintendencia de Salud siguen sin pagar a los hospitales que atienden a los pacientes más pobres del departamento.
La Gobernación radicó una Acción Popular contra el Ministerio de Salud, el Ministerio de Hacienda, la ADRES y la Superintendencia. Cuando un departamento tiene que demandar al Gobierno Nacional para que atienda a sus enfermos, algo ha roto de manera profunda.
LA REFORMA QUE LLEGA TARDE A LOS MUERTOS
Mientras Bogotá insiste en acelerar su Reforma a la Salud como solución estructural, las secretarías de salud gritan que sus pacientes de alta complejidad no pueden esperar una reforma legislativa para recibir el tratamiento que necesitan hoy. La reforma no llega. Los recursos tampoco. Y mientras tanto, el sistema se desangra.
LA DISTRACCIÓN QUE CUESTA VIDAS
Colombia enfrenta segunda vuelta el 21 de junio. El Gobierno tiene todos sus recursos concentrados en una sola tarea: evitar que De La Espriella llegue a la Casa de Nariño. Eso se evidencia en la velocidad de respuesta —o su ausencia— frente a la crisis del Valle. No se trata de politiquería. Se trata de señalar que las prioridades de un gobierno se evidencian en lo que hace. Y lo que este gobierno está haciendo en junio de 2026 es campaña. Lo que no está haciendo es girar los seis billones de pesos que los hospitales necesitan para no cerrar sus puertas.
LO QUE LA SECRETARIA DE SALUD NO DEBERÍA TENER QUE DECIR
La Secretaria de Salud le pidió a los ciudadanos que solo vayan a urgencias «cuando la vida está en riesgo». En este contexto, es una confesión de impotencia: el sistema está tan colapsado que la entidad responsable de proteger la salud pública le pide a los enfermos que se racionen el acceso a la atención médica.
EL LIMBO QUE MATA
La emergencia humanitaria está en el limbo porque al Gobierno le conviene que esté en el limbo. Resolver la crisis requiere decisiones que cuestan políticamente: reconocer el fracaso de la gestión de las EPS intervenidas, girar recursos extraordinarios y negociar con una gobernadora que no es aliada. Nada de eso es compatible con una campaña de segunda vuelta que necesita narrativas de éxito.
Cuando una región declara emergencia humanitaria en salud en 40 de sus 42 municipios, el Estado no tiene derecho a estar distraído. El Valle del Cauca no está en el limbo por accidente. Está en el limbo porque el Gobierno decidió que la segunda vuelta era más urgente que los seis billones que le debe a sus enfermos. Esa es una decisión política. Y tiene un costo humano que nadie debería estar dispuesto a pagar.





