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diciembre 30, 2025“Solo la muerte me callará”: el grito de una víctima frente a la impunidad
La exniña reclutada por las Farc asegura que una reciente decisión de la Corte Constitucional revictimiza a quienes han denunciado abusos sexuales dentro de la guerrilla.
Daisy Guanaro tenía once años cuando fue reclutada por las Farc. Hoy, a los 39, su voz vuelve a sacudir el debate nacional tras un fallo de la Corte Constitucional que ordenó a una periodista rectificar afirmaciones que vinculaban a la senadora Sandra Ramírez con abusos sexuales contra niñas reclutadas por la extinta guerrilla.
Para Guanaro, la decisión judicial no es un asunto menor ni técnico. Es, asegura, una nueva forma de silenciamiento. “Un fallo no me va a callar, solo la muerte”, afirma con firmeza.
“No es un debate jurídico, es mi vida”
La sentencia protege el derecho al buen nombre de la hoy congresista del partido Comunes. Aunque Guanaro no fue parte directa del proceso judicial, sostiene que la decisión pone en duda su testimonio y el de otras víctimas que han denunciado violencias sexuales cometidas durante el conflicto armado.
Según relata, fue sometida siendo menor de edad a abortos forzados, a la implantación obligada de un dispositivo intrauterino y a reiterados abusos sexuales por orden de mandos guerrilleros. Asegura que Sandra Ramírez tuvo un rol directo en estos hechos, versión que, afirma, ha expuesto ante distintas instancias judiciales.
La deuda de la justicia transicional
Guanaro cuestiona que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) no haya vinculado a la senadora al macrocaso 07, que investiga violencia sexual contra niños y niñas en el conflicto. La explicación institucional —que Ramírez no pertenecía al secretariado de las Farc— no resulta suficiente para la víctima.
“Eso no borra lo que pasó ni la responsabilidad moral y real que tuvo”, señala.
Amenazas, desplazamientos y miedo
Desde que decidió denunciar públicamente, su vida cambió. Guanaro afirma haber recibido amenazas de muerte, haber sido desplazada en varias ocasiones y perder estabilidad laboral. Actualmente cuenta con esquema de seguridad, pero asegura que el miedo no la hará retroceder.
“Muchas mujeres hoy prefieren callar por temor. Ese es el efecto más grave de este fallo”, advierte.
“No nos van a borrar la historia”
Para Daisy Guanaro, la discusión va más allá de un nombre propio. Se trata del lugar que ocupan las víctimas en el relato del país y de si su verdad tiene cabida frente al poder político y jurídico de antiguos comandantes guerrilleros.
Si no encuentra justicia en Colombia, anuncia que llevará su caso ante instancias internacionales. “La niña que silenciaron a los 11 años hoy es una mujer que no tiene miedo”, concluye.





