
«El Tigre» no para: cada encuesta lo acerca más a la Casa de Nariño
junio 12, 2026¿Crónica de una derrota anunciada? El panorama del Pacto Histórico a una semana de elecciones
La última fotografía electoral de Guarumo y Ecoanalítica antes del balotaje definitivo deja un panorama tan claro como preocupante para el oficialismo. Abelardo De la Espriella se consolida en la punta con un 52,6 %, estirando una ventaja de más de siete puntos sobre Iván Cepeda, quien se estanca en el 45 %. Más allá de la fría danza de las cifras, lo que verdaderamente revela este estudio es el triunfo de la disciplina pragmática sobre una campaña oficialista atrapada en sus propios errores y en la sombra de la Casa de Nariño.
El desplome del voto en blanco —que pasó del 16,4 % al 2,4 %— demuestra que el país ya tomó partido. No hay espacio para los tibios. Sin embargo, los vasos comunicantes de esa migración favorecieron notablemente al candidato de Defensores de la Patria. Mientras que De la Espriella capitalizó de forma casi natural el caudal de Paloma Valencia y el sorprendente fortín de Santiago Uribe, la campaña de Cepeda no logró capitalizar el descontento ni convencer al centro. La decisión de Sergio Fajardo de mantenerse al margen atomizó el voto moderado, beneficiando al puntero.
El costo de la obediencia
¿Por qué Iván Cepeda, respaldado por todo el aparato del Pacto Histórico y con un presidente Gustavo Petro jugando abiertamente al límite de la ley a su favor, no logra despegar? La respuesta parece estar en el diseño de su propia estrategia. La gestión del presidente Petro goza de una aprobación respetable del 50 % en esta misma encuesta, pero ese capital político es intransferible cuando el candidato proyecta sumisión en lugar de liderazgo.
El error táctico de cuestionar los resultados de la primera vuelta, en un intento por alinearse con la retórica de confrontación de la Casa de Nariño, terminó por espantar a los sectores democráticos y moderados. En lugar de mostrar a un estadista autónomo capaz de liderar la transición, la campaña del Pacto Histórico envió un mensaje de subordinación que encendió las alarmas institucionales.
La fórmula del pragmatismo
En la otra orilla, la campaña de De la Espriella entendió con precisión matemática el libreto de la segunda vuelta. Lejos de radicalizarse, el candidato opositor delegó el debate técnico y programático en su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo. Esta combinación entre la vehemencia discursiva del «Tigre» y la moderación institucional de Restrepo le permitió tender puentes efectivos con el electorado de centro, los empresarios y los sectores académicos.
A una semana de abrirse las urnas, la tendencia parece irreversible, no porque la oposición tenga un cheque en blanco, sino porque el oficialismo prefirió la contención ideológica antes que la autocrítica. Si el Pacto Histórico no logra sacudirse la modorra y la dependencia del discurso presidencial en las próximas horas, el veredicto de las urnas simplemente ratificará lo que hoy es una crónica anunciada: el triunfo de la estrategia sobre la errática terquedad política.





