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Hay investigaciones que empiezan con un nombre suelto y terminan revelando un entramado completo. Esta es una de ellas. Todo arrancó el 15 de febrero de 2025, cuando la Unidad Investigativa de El Tiempo identificó a un cuarto hombre presente en un asado en un palacete de Guaymaral, al norte de Bogotá, donde Diego Marín Buitrago, alias «Papá Pitufo», le entregó 500 millones de pesos en efectivo al catalán Xavier Vendrell para la campaña Petro Presidente 2022, frente a Néstor Daniel García Colorado, cofundador de la Alianza Verde. Año y medio después, ese cuarto hombre —y las conexiones que se han ido destapando a su alrededor— se han convertido en el hilo conductor de una investigación que vincula a Casa de Nariño, al llamado «zar del contrabando» y a los nombramientos más cuestionados dentro de Ecopetrol y sus filiales, ISA y Cenit.
El hombre de las dos casas gemelas
Ese cuarto invitado se llama Víctor Hugo Sierra Gutiérrez, de 62 años, aunque algunos medios lo identifican simplemente como Víctor Gutiérrez. Según testigos, Sierra fue quien construyó las dos casas gemelas de Guaymaral, una de las cuales habría sido ocupada por «Papá Pitufo». Además, habría ofrecido a empresarios poderosos la posibilidad de agilizar trámites ante la Dian, una de las entidades donde, según las investigaciones, el propio Marín Buitrago tenía influencia.
Sierra no es un desconocido para la justicia: en enero de 2023 fue condenado a siete años de cárcel por fraude procesal y falsedad documental. De hecho, según relató en su momento Augusto Rodríguez, entonces director de la Unidad Nacional de Protección durante el gobierno Petro, Sierra asistió al asado de Guaymaral con brazalete electrónico, por estar vigente su condena. Rodríguez fue, además, quien destapó el aporte de «Papá Pitufo» a la campaña Petro y su presunta posterior devolución, y señaló que fue el propio Sierra quien facilitó el encuentro entre comerciantes de San Andresito y el entonces candidato Gustavo Petro.
De un asado a una denuncia por estafa
El nombre de Sierra reapareció en julio pasado, esta vez en una denuncia contra otro catalán cercano a Casa de Nariño: Manel Grau. Según el apoderado de los denunciantes, una pareja de empresarios, Grau les habría prometido dividendos por inversiones millonarias y contratos dentro del Grupo Ecopetrol, presentándose ante ellos con el respaldo de Casa de Nariño. Como muestra de ese supuesto respaldo, habría hecho llamadas en altavoz con la entonces primera dama, Verónica Alcocer, y con Ricardo Roa, en ese momento presidente de Ecopetrol.
De los 4.900 millones de pesos que, según la denuncia, entregaron los empresarios, una parte habría sido recibida por el propio Víctor Sierra, hecho que —aseguran los denunciantes— quedó registrado en video.
La misma voz en el audio del desayuno
Lo que conecta definitivamente estos episodios es un audio revelado hace apenas una semana por la Unidad Investigativa de El Tiempo, grabado durante un desayuno al que habría asistido Manel Grau junto a Juan Carlos Hurtado, hasta hace poco presidente encargado de Ecopetrol. Según investigadores, la tercera voz de esa grabación corresponde al propio Víctor Sierra, y en la conversación se escucha cómo él y Grau habrían movido la hoja de vida de Hurtado para facilitar su regreso a la petrolera estatal, cargo que terminó ocupando tras la salida de Ricardo Roa, apartado en medio de imputaciones por tráfico de influencias y violación de topes de campaña.
Una fuente de la Fiscalía consultada por El Tiempo confirmó que uno de los investigadores del caso de los topes electorales ya había solicitado información sobre Sierra, y que se espera que ese proceso termine cruzándose tanto con el del audio del desayuno como con el de la presunta estafa atribuida a Grau.
Los ‘Verónicos’: el nombre que se daban a sí mismos
La pieza que le da nombre a todo este entramado aparece en la propia denuncia por estafa, presentada por el abogado Carlos Soler. Según ese documento, la cercanía de Verónica Alcocer con este grupo combinaría un vínculo personal y de confianza con facilidades institucionales, y describe un «combo» integrado por los catalanes Manel Grau Pujadas y Xavier Vendrell, además de dos enlaces locales: Víctor Sierra Gutiérrez como «Enlace A» y Yeirson Andrés Gamero Martínez como «Enlace B». A ese grupo, según testigos citados en la investigación, se le conocía en ciertos círculos de poder como «los Verónicos».
Gamero, el cuarto nombre de la red, ha sido vinculado previamente con Vendrell y con el reclutamiento de testigos electorales para la campaña Petro Presidente. Su cercanía con las esferas de poder quedó registrada en una fotografía tomada en un restaurante de Bogotá junto a Ricardo Roa y a Johny Giraldo, exyerno de la senadora Piedad Córdoba, quien remodeló el lujoso apartamento del entonces presidente de Ecopetrol, un episodio que la Unidad Investigativa de El Tiempo ya había revelado en diciembre de 2023.
Las minas de esmeraldas de Boyacá
El rastro de Gamero y Vendrell también los llevó hasta el corazón de la industria esmeraldera del país. Registros fotográficos y notas periodísticas ubican a ambos visitando, en calidad de presuntos delegados del presidente Gustavo Petro, las minas más grandes de Boyacá. La primera visita documentada ocurrió el 14 de junio de 2024, a la mina de la empresa Fura Gems en Coscuéz; la segunda, en enero de este año, con la entonces directora de la Agencia Nacional de Minería, Lina Franco. En video de esa visita, Gamero se presenta con el letrero de «asesor Presidencia de la República» y explica que su presencia buscaba definir cómo el Gobierno Nacional podía apoyar el crecimiento de esa industria.
Consultado por El Tiempo, Gamero negó haberse presentado alguna vez como asesor de Casa de Nariño, aunque admitió su amistad con Vendrell y aclaró que ya no tiene contacto con Grau. Sobre el término «los Verónicos», aseguró desconocerlo, afirmando que nunca conoció personalmente a Verónica Alcocer. Frente a su presunta participación en la estafa atribuida a Grau, fue igual de categórico: negó haber recibido dinero, haberse reunido con los empresarios denunciantes, y aseguró no haber sido notificado de ninguna denuncia en su contra.
Las versiones pendientes
El resto de los señalados ha optado, por ahora, por el silencio. El abogado de Víctor Sierra confirmó a El Tiempo que lo representa en otro proceso y se comprometió a trasladarle las preguntas del diario, sin que hasta el cierre de esta nota hubiera una respuesta. Manel Grau, por su parte, lleva más de dos semanas sin responder los mensajes dejados tanto en su celular colombiano como en su número español. Y el asesor legal de «Papá Pitufo» explicó que su cliente, a la espera de que Portugal resuelva su solicitud de asilo, ha optado por guardar silencio por recomendación de sus abogados.
Mientras tanto, el apoderado de los empresarios que se declaran estafados asegura tener ya en su poder videos, chats y audios que documentarían la entrega de dinero, además de haber ubicado la camioneta de alta gama que, según la denuncia, Grau habría solicitado poner a disposición del entonces presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa.
Un mapa que apenas empieza a dibujarse
Lo que hace especialmente inquietante este caso no es solo la acumulación de nombres, sino la manera en que todos ellos —catalanes, contratistas, presuntos asesores y funcionarios— terminan cruzándose una y otra vez alrededor de los mismos escenarios: una campaña presidencial, la empresa más grande del país y el nombre de la entonces primera dama. Si las denuncias, los audios y los videos que hoy están en poder de la Fiscalía logran confirmarse, «los Verónicos» podrían representar mucho más que un apodo de pasillo: la evidencia de una red organizada que habría operado, con aparente impunidad, en el cruce exacto entre la política, el dinero y el poder estatal más codiciado de Colombia.





