
La peligrosa apuesta de Cepeda por salvar al Petrismo.
abril 16, 2026¡ESTAFA MAESTRA! EL GASODUCTO DE LA CORRUPCIÓN: La empresa de papel que se quedó con el negocio del siglo.
La crisis energética en Colombia tiene un nombre técnico: déficit estructural. Pero detrás de las cifras de reservas que caen un 13% anual, se esconde una operación de filigrana que conecta el despacho de Ricardo Roa en Ecopetrol con la influencia de Daniel Quintero y las entrañas de una PDVSA hoy intervenida. No son solo tubos oxidados; es una estructura diseñada para que el gas del Caribe pase por un solo embudo privado.
1. La «llave» del gasoducto está en Anaco
Para entender el negocio, hay que mirar hacia la estación Slug Catcher San Joaquín, en el estado Anzoátegui, Venezuela. Es el kilómetro cero del gas que Colombia necesita. El 17 de septiembre de 2024, mientras en Bogotá se hablaba de «soberanía», una funcionaria de PDVSA firmaba el borrador A-163-24-02690986.
Ese documento no era para una estatal; era para Cano Caicedo S.A.S., la firma controlada por Julián Caicedo Cano, pareja de Ricardo Roa. El contrato le entregaba a esta empresa privada la tarea de fiscalización. En términos planos: quien controla el Slug Catcher, controla qué gas sale y a qué precio.
2. El eje Roa-Quintero: La toma de las juntas
La sombra de Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, se proyecta con fuerza sobre esta estructura. La conexión no es casual: Jorge Carrillo, quien fue el gerente de EPM durante la administración Quintero y su ficha clave, aterrizó en la Junta Directiva de Ecopetrol y luego fue impulsado hacia la presidencia de ISA.
Esta «triple alianza» entre Roa, Quintero y Carrillo habría permitido alinear los intereses de las mayores empresas públicas del país (Ecopetrol, EPM e ISA) para validar la hoja de ruta de la importación venezolana. Mientras Quintero preparaba su plataforma política desde el «Gobierno del Cambio», sus aliados en las juntas directivas aceitaban los mecanismos para que empresas como Cano Caicedo S.A.S. operaran sin ruido administrativo.
3. De Neiva a Caracas: El rastro de la «Empresa Fantasma»
La metamorfosis de Cano Caicedo S.A.S. es un manual de cómo evadir radares:
El origen: En 2018, nace en Neiva como Caicedo Cano Ingeniería Col SAS con un capital de apenas 5 millones de pesos.
La migración: Tras años de inactividad, la empresa no desaparece; se traslada a Caracas.
La irregularidad: A pesar de estar «en liquidación» en Colombia, su matrícula mercantil sigue activa. Esto le permitió firmar contratos internacionales que exigen historial legal en el país de origen, mientras operaba bajo el cobijo de la cúpula chavista.
4. Socios de Alto Calibre: El Triángulo de Hierro
La junta directiva de la firma en Venezuela es una confesión de intereses:
Héctor Obregón (Presidente de PDVSA): Juez y parte. El dueño del gas es también accionista de la empresa que lo vigila.
Julio García Zerpa: El exministro de Maduro, señalado por sus vínculos con estructuras territoriales complejas, garantizaba la «seguridad» en territorio venezolano.
Tatiana Vargas Gómez: Socia de Ricardo Roa y Julián Caicedo en la firma WindSun Energy en Florida, e hija de un financista clave de la campaña presidencial.
5. El Factor Trump: El tablero que nadie previó
El 3 de enero de 2026, la captura de Nicolás Maduro cambió la física del negocio. La estrategia de usar a Cano Caicedo S.A.S. para «saltarse» las sanciones de la OFAC quedó obsoleta. Con Donald Trump tomando el control operativo de PDVSA para recuperar activos norteamericanos, la intermediación de la pareja de Roa se ha vuelto tóxica.
Los documentos muestran que Roa figuraba incluso como suplente en la junta de la firma en Caracas. Hoy, con Maduro en Nueva York y los norteamericanos auditando cada metro del gasoducto Antonio Ricaurte, el entramado que involucra a la cúpula de Ecopetrol y al círculo de Daniel Quintero queda bajo el escrutinio de agencias que rastrean cómo se pretendía triangular la soberanía energética de un país hacia bolsillos privados.
Cierre: La investigación deja una pregunta en el aire: ¿Por qué los contratos de importación de 2026 nunca pasaron por el SECOP? El gas llegará, pero el costo será la exposición total de una red que, de Neiva a Medellín y de Bogotá a Caracas, pretendía quedarse con la llave de la energía nacional.





